COMISIÓN DE ASUNTOS EXTERIORES


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1 Año 2010 IX Legislatura Comisiones. Núm. 442 COMISIÓN DE ASUNTOS EXTERIORES PRESIDENCIA DE LA EXCMA. SRA. D.ª ADORACIÓN QUESADA BRAVO celebrada el miércoles, 24 de noviembre de 2010 ORDEN DEL DÍA: Páginas Comparecencia de la Ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Dña. Trinidad Jiménez García- Herrera, ante la Comisión de Asuntos Exteriores, para informar sobre las líneas generales de la política de su Departamento. (711/000535) Autor: GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL SENADO Comparecencia de la Ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Dña. Trinidad Jiménez García- Herrera, ante la Comisión de Asuntos Exteriores, para informar sobre las líneas generales de la política que va a desarrollar al frente de su departamento. (711/000552) Autor: GOBIERNO Contestación del Gobierno a Pregunta sobre la fecha de finalización de las obras del edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación en la plaza del Marqués de Salamanca en Madrid, con indicación de su estado actual. (681/001977) Autor: LUIS PERAL GUERRA

2 2 Se abre la sesión a las dieciséis horas y cinco minutos. La señora PRESIDENTA: Buenas tardes, señorías. Se abre la sesión. Damos comienzo a la sesión de la Comisión de Asuntos Exteriores. En primer lugar, trataremos la lectura y aprobación, en su caso, del acta de la sesión anterior. Espero que todos la hayan recibido. Se aprueba por unanimidad? (Asentimiento.) COMPARECENCIA DE LA MINISTRA DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN, DÑA. TRINIDAD JIMÉNEZ GARCÍA-HERRERA, ANTE LA COMISIÓN DE ASUNTOS EXTERIORES, PARA INFORMAR SOBRE LAS LÍNEAS GENERALES DE LA POLÍTICA DE SU DEPARTAMENTO. (711/000535) AUTOR: GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL SENADO. COMPARECENCIA DE LA MINISTRA DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN, DÑA. TRINIDAD JIMÉNEZ GARCÍA-HERRERA, ANTE LA COMISIÓN DE ASUNTOS EXTERIORES, PARA INFORMAR SOBRE LAS LÍNEAS GENERALES DE LA POLÍTICA QUE VA A DESARROLLAR AL FRENTE DE SU DEPARTAMENTO. (711/000552) AUTOR: GOBIERNO. La señora PRESIDENTA: Pasamos a los puntos primero y segundo del orden del día: comparecencia de la ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación, doña Trinidad Jiménez García-Herrera, para informar sobre las líneas generales de la política de su departamento, a petición del Grupo Parlamentario Popular en el Senado. Y comparecencia de la ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación, para informar sobre las líneas generales de la política que va a desarrollar al frente de su departamento, a petición del Gobierno. Haremos ambas comparecencias de modo conjunto. La ministra tendrá un primer turno de intervención; después intervendrán los distintos portavoces, durante diez minutos cada uno; seguidamente habrá un segundo turno de la ministra y un segundo turno de los portavoces, durante cinco minutos, y finalmente, cerrará la ministra. Antes de darle la palabra a la señora ministra, quisiera darle la bienvenida a esta comisión y desearle toda clase de éxitos. Tiene usted la palabra, señora ministra. La señora MINISTRA DE ASUNTOS EXTERIORES Y DE COOPERACIÓN (Jiménez García-Herrera): Muchas gracias, señora presidenta. Señorías, es un motivo de satisfacción poder comparecer por primera vez ante esta comisión, desde mi nombramiento como ministra. Lo hago para presentar las líneas generales de política exterior al inicio de mi etapa; una etapa de mi departamento que ha de ser necesariamente de renovado impulso y de adaptación, para mejor adecuar la defensa y promoción de nuestros valores e intereses a todas las cambiantes circunstancias de la realidad internacional. Con mi comparecencia pretendo, asimismo, seguir la práctica ya consolidada de mantener abiertos los cauces de diálogo con las Cortes Generales, en lo que se refiere a esta política de Estado que es la política exterior. Solo con este consenso podremos conseguir que la política exterior esté asentada sobre una base sólida, y que redunde en una mayor eficacia y sostenibilidad. Por mi parte, señorías, no escatimaré esfuerzos, a partir de esos valores y principios que comparte la mayoría ciudadana, para construir ese consenso parlamentario. Por ello, quiero mostrarles ya desde este primer momento mi entera disponibilidad al debate y a la consecución de acuerdos. Señorías, la realidad de nuestro tiempo se caracteriza por la confluencia de dos grandes fuerzas: por un lado, la tendencia hacia la mayor interrelación y dependencia entre los actores internacionales, lo que conocemos como globalización; y, por otro, asistimos a un incremento de la competencia entre esos mismos actores, sobre todo entre aquellos que han ocupado una posición de privilegio en la jerarquía internacional y aquellos otros, llamados emergentes, que piden una mayor presencia y voz en la gestión de los asuntos de interés global. Estas dos fuerzas que condicionan nuestro tiempo histórico, la globalización y la competencia geopolítica, no son contradictorias; al contrario: son fenómenos que se refuerzan mutuamente. De hecho, podemos decir que solo los actores con capacidad para comprender y, en la medida de lo posible, orientar ambas fuerzas están en condiciones de hacer frente a los retos que nos plantea el nuevo siglo. Hacerlo no es tarea fácil. No lo es para un país como España, que se encuentra en la encrucijada de ambos fenómenos. Pero esa misma posición de encrucijada, que nos corresponde por geografía, historia y también por nuestra circunstancia presente, nos abre inmensas posibilidades que debemos saber aprovechar. Por el peso y apertura de nuestra economía, estamos especialmente inmersos en la corriente de la economía globalizada, hoy sujeta, como vemos, a fuertes tensiones. A pesar de las dificultades conocidas, seguimos siendo la novena economía mundial y nos mantenemos desde hace más de una década entre los seis mayores inversores internacionales. Nuestras multinacionales hace tiempo que supieron salir de nuestras fronteras; y nuestra diplomacia ha de acompañar e impulsar esta tendencia, sobre todo a la hora de consolidar y ampliar nuestros intereses en aquellas zonas del mundo que tienen mayor dinamismo. Pueden, por ello, estar seguros de que la diplomacia económica y comercial será una de las prioridades de mi departamento, intensificando una línea de acción ya iniciada por mis predecesores. Sin embargo, señorías, la globalización no son solo flujos financieros o unidades de información o de personas que traspasan las fronteras. Es también, o ha de ser, una oportunidad para aspirar a que la mayor parte de la humanidad, que hasta ahora había sido mantenida al margen del

3 3 desarrollo, disfrute de los bienes comunes; disfrute de las enormes posibilidades que se nos ofrecen en todos los ámbitos. Hoy las naciones tienen el deber y la responsabilidad de proveer y gestionar nuevos bienes públicos globales. Sobre la base de esta visión, España es hoy una potencia, una nación comprometida, y ese compromiso se concreta en varias dimensiones. En primer lugar, la de los valores y principios rectores de las relaciones internacionales: la paz, la solución pacífica de las controversias, la justicia, la promoción de los derechos humanos y el desarrollo, y el respeto al derecho internacional. En segundo lugar, la del compromiso activo con nuestras responsabilidades para lograr estos objetivos en un mundo global, como evidencian, por ejemplo, nuestra política de cooperación al desarrollo o nuestra participación en operaciones de mantenimiento de la paz lideradas por Naciones Unidas, la OTAN o la Unión Europea, y siempre con el mandato del Consejo de Seguridad. En tercer lugar, la de la apuesta por el multilateralismo activo y eficaz, como mejor vía, como la más apropiada, para dar respuesta a los grandes desafíos a los que se enfrenta la humanidad. Y para servir a este objetivo, España utiliza todos los medios de los que dispone; es decir que nuestra promoción del multilateralismo eficaz es una premisa transversal que inspira nuestra acción en cualquier escenario en que actuemos. Bien se trate de organismos internacionales de vocación global, de organizaciones de carácter regional o de organismos especializados; y, al mismo tiempo, completamos nuestra acción exterior con una ambiciosa agenda multilateral a la que voy a pasar ahora a referirme. Entre las líneas generales que han dirigido la actuación del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación durante los últimos seis años, el compromiso con el multilateralismo efectivo ha sido una de las que más peso ha tenido, y sigue teniéndolo. Dentro de ese compromiso, España y la Unión Europea, que España acaba de presidir, han defendido siempre el papel protagonista indiscutible de las Naciones Unidas como órgano clave de la gobernanza mundial, siempre en la búsqueda de soluciones a los problemas en el contexto de un mundo globalizado. El Gobierno de España confía en las tareas de las Naciones Unidas; prueba de ello ha sido el aumento continuado de nuestra contribución, que sitúa hoy a nuestro país como sexto contribuyente neto al presupuesto de la organización. Dicho compromiso, evidentemente, va a continuar durante los próximos años; fiel reflejo de ello es nuestra candidatura como miembro no permanente del Consejo de Seguridad para el bienio A nuestra participación en distintas operaciones de mantenimiento de la paz, que continuará durante los próximos años, se sumará el año que viene la inauguración en Valencia de una base logística de las Naciones Unidas. Esta base estará destinada a dar inicialmente apoyo en materia de comunicaciones a las distintas operaciones de las Naciones Unidas en el terreno; tanto a operaciones de mantenimiento de la paz, como a otras actuaciones destinadas a la expansión de la paz en el mundo. No obstante, señorías, el apoyo de España a las Naciones Unidas va a seguir siendo igualmente crítico, insistiendo en la necesidad de acelerar la reforma de la organización y la mejora de su eficacia y transparencia. Creemos que es posible, al mismo tiempo, reforzar las Naciones Unidas y asegurar un uso eficaz de los recursos con disciplina presupuestaria. Tras haber sido el año pasado cofacilitadores del proceso de reforma de la organización, hemos logrado aprobar, mediante la oportuna resolución de la Asamblea, el proceso de mejora del trabajo de las Naciones Unidas con un especial énfasis en los ámbitos de desarrollo, ayuda humanitaria, medio ambiente y desarrollo sostenible, y cuestiones de género. Este último aspecto, las cuestiones de género, ha sido un asunto prioritario de nuestro trabajo en el seno de las Naciones Unidas; lo fue en la época de Unifem y lo seguirá siendo ahora con ONU-Mujeres, que dirigirá y liderará Michelle Bachelet, a la que brindaremos todo nuestro apoyo y complicidad en su tarea. En materia relativa a la nueva arquitectura de seguridad, España seguirá siendo especialmente activa en su colaboración con la Comisión de la Consolidación de la Paz, y seguirá desarrollando su apuesta por la extensión de la protección a civiles de estas operaciones y la inclusión del factor género en todas las fases del conflicto, tal como estableció la resolución 1325 del año En cuanto a la Alianza de Civilizaciones, se trata ya de una iniciativa totalmente consolidada en el seno de las Naciones Unidas. Este año hemos podido ver con satisfacción cómo se celebraba el Foro de Río de Janeiro, así como las estrategias regionales de América Latina y el Caribe, el sudeste europeo y el mediterráneo. En materia de cambio climático, ya durante nuestra presidencia impulsamos la aprobación del paquete financiero fast start, dotado con más de 2400 millones de euros de 2010 a 2012, que les permitirá a los países más vulnerables emprender una política de reducción de emisiones. La próxima cita es sin ninguna duda Cancún, donde el objetivo no es otro que lograr un marco jurídico vinculante dentro de las Naciones Unidas. Vamos a redoblar nuestros esfuerzos para que se pueda aprobar un paquete de medidas conjuntas relativas a las cuotas de emisión, al sistema de control y verificación de las mismas y a la financiación adicional. Señorías, las Naciones Unidas deben ser el eje en la búsqueda conjunta de soluciones a los problemas globales. No olvidamos que, como se dijo en la conclusión de la reciente cumbre de Objetivos de Desarrollo del Milenio celebrada en Nueva York, en la que participó el presidente del Gobierno, la erradicación de la pobreza y del hambre, así como la lucha contra las desigualdades a todos los niveles, son fundamentales para crear un futuro más próspero y sostenible para todos. Las Naciones Unidas, habida cuenta de su composición universal, su legitimidad y su mandato, desempeñan un papel fundamental a la hora de promover el logro de esos objetivos. Por ello, la acción de mi departamento seguirá apoyando y cooperando con las Naciones Unidas, para lograr entre todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

4 4 Por su importancia deseo también hacer especial mención de la intensa actividad española en la defensa de los derechos humanos y, en particular, para lograr la abolición global de la pena de muerte y, entre tanto, la moratoria de las ejecuciones al año Este compromiso ha llevado al Gobierno español a impulsar la creación de una comisión internacional contra la pena de muerte, que estará integrada por personalidades de prestigio internacional y apoyada por un grupo de países de diferentes regiones del mundo. La comisión internacional se constituyó formalmente en Madrid el pasado 7 de octubre en el marco del Día Mundial contra la Pena de Muerte. Señorías, en coherencia con los principios que acabo de expresarles y que rigen la acción exterior del Gobierno, la política de seguridad de España está basada en un decidido compromiso con el multilateralismo eficaz y en un enfoque amplio de los actuales retos de seguridad. En este sentido, España seguirá trabajando en el seno de la OTAN por la renovación y transformación de la Alianza. Ese proceso ha recibido un nuevo impulso al máximo nivel político en la Cumbre aliada de Lisboa que se celebró el pasado fin de semana. Allí se adoptó un nuevo concepto estratégico de la OTAN que, dentro de los equilibrios que requiere el necesario consenso entre los aliados, responde en gran medida a las aspiraciones españolas. En primer lugar, una OTAN renovada, más apta para afrontar los nuevos retos globales del siglo XXI, a la vez que preserva el compromiso solidario de la defensa colectiva y el firme vínculo trasatlántico. En segundo lugar, las consiguientes reformas en las estructuras y capacidades de la Alianza que se irán desarrollando con más detalles durante los próximos meses. En tercer lugar, el papel de la OTAN en la gestión de crisis, con pleno respeto a la legalidad internacional y con un enfoque global de las misiones, en sinergia con otros actores internacionales. En cuarto lugar, la contribución de la Alianza a los esfuerzos globales de desarme y no proliferación. Y, en quinto lugar, la renovación de las relaciones de partenariado, que ilustran el enfoque de seguridad cooperativa de la OTAN, incluyendo la voluntad de profundizar la relación con los socios mediterráneos que España viene liderando. La plena normalización de la relación con Rusia como socio estratégico, que España ha contribuido a promover en la Alianza, ha supuesto también un hito fundamental de este proceso de cambio. Y el reconocimiento del papel de la Unión Europea como actor global, junto con la voluntad de avanzar en las relaciones Unión Europea-OTAN, es otro de los elementos fundamentales de este proceso. En el ámbito operativo, España sigue apoyando el compromiso solidario de la Alianza con la seguridad de Afganistán. Así lo hemos subrayado en la Cumbre de Lisboa, al mismo tiempo, que nuestro pleno apoyo al proceso de transición gradual al liderazgo afgano, acordado por la comunidad internacional con las autoridades de Kabul. Ese proceso va a marcar nuestra agenda en Afganistán durante los próximos años, con el fin de completarlo en el año Ello permitirá la progresiva reducción de las fuerzas internacionales, a medida que los afganos se vayan haciendo cargo de su propia seguridad. Para facilitar ese proceso, España ha duplicado sus efectivos militares durante el último año, hasta alcanzar la cifra de Quiero aquí rendir homenaje a todos los que han dado su vida en esta misión. España está dispuesta a mantener ese nivel de compromiso, a fin de dar seguridad a zonas cada vez más amplias, proteger las tareas de desarrollo y formar al Ejército y a la Policía afganos. Este doble énfasis en la formación y el desarrollo resulta esencial para el éxito de la actual estrategia de transición al liderazgo afgano. En el ámbito de la no proliferación y el desarme, destacaré el seguimiento de las cuestiones suscitadas en el marco de la Cumbre sobre Seguridad Nuclear que se celebró en Washington en abril, en la que participó el presidente del Gobierno para respaldar la iniciativa del presidente Obama de garantizar la seguridad nuclear de todos los materiales vulnerables de uso civil y militar, y de trabajar conjuntamente para fortalecer la seguridad nuclear. La cumbre ha identificado el terrorismo nuclear como uno de los riesgos más graves para la seguridad internacional. En este ámbito, España ha asumido la tarea de coordinar durante los próximos tres años, por medio del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, la actividad técnica de la Iniciativa Global para Combatir el Terrorismo Nuclear, foro multilateral que reúne a 83 países y al Organismo Internacional de Energía Atómica, en estrecha cooperación con Estados Unidos y con Rusia. En este ámbito me quiero referir, aunque sea brevemente, a la situación en Irán. El Gobierno ve con preocupación el desarrollo del programa nuclear iraní, una preocupación que comparte la Unión Europea, y responde con el denominado enfoque de doble vía: ofrecer, por un lado, a Irán una salida negociada para restaurar la plena confianza de la comunidad internacional en el carácter exclusivamente pacífico de su programa nuclear, señalando, al mismo tiempo, que la negativa a atender esta oferta negociadora implicaría la imposición de nuevas medidas restrictivas. Las sanciones adicionales adoptadas recientemente, cuya aplicación se ha coordinado en el marco de la Unión Europea, se derivan de la resolución 1929 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Hay que aclarar que el objetivo de estas medidas es hacer que Irán vuelva a las negociaciones para alcanzar una solución diplomática. Actualmente, la alta representante de la Unión Europea y los seis países implicados en el proceso negociador buscan una fecha y un lugar para el próximo encuentro con las autoridades iraníes. Señorías, ya me he referido al ámbito de la cooperación al desarrollo desde la perspectiva multilateral, al tratar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. De manera específica, abordaré el compromiso del Gobierno en la lucha contra el hambre y la pobreza, y a favor del desarrollo, en mis próximas comparecencias en las comisiones de Cooperación al Desarrollo vigentes tanto en el Senado como en el Congreso. Pero antes de que se produzcan estas comparecencias, quisiera recordar, en esta intervención de carácter general sobre prioridades de mi departamento, que la cooperación al desarrollo es un compromiso inequívoco de

5 5 este Gobierno; compromiso que, a pesar de las dificultades económicas, mantendremos. España es el país de la OCDE que más ha aumentado su ayuda oficial al desarrollo desde el año Su compromiso la ha convertido en país de referencia mundial en materia de cooperación internacional, no solo por su contribución financiera, sino también por su contribución en calidad de la ayuda. Así lo muestran iniciativas como el Fondo España-PNUD, para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: un fondo para financiar proyectos relacionado con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que cuenta con más de 700 millones de euros, una contribución sin precedentes en la historia de las Naciones Unidas; o la Iniciativa contra el Hambre y la Pobreza, la Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria, el Fondo de Cooperación para Agua y Saneamiento, o la creación del Fondo Unifem para la igualdad de género. El panorama internacional ha cambiado mucho desde la última Cumbre del Milenio. La crisis económica y financiera ha llevado a la recesión a muchos países. El hambre y la pobreza siguen asolando buena parte del mundo; persisten las flagrantes desigualdades de género; el sida y otras enfermedades siguen devastando países y hasta continentes; millones de habitantes no tienen garantizada la educación ni los servicios básicos de salud; y el mundo entero, en mayor o menor medida, sufre las consecuencias del deterioro medioambiental y el cambio climático. En este contexto, nuestra obligación es redoblar esfuerzos, redefinir estrategias y acordar medidas para que la ayuda sea cada día más eficaz, y ello sin renunciar a lograr nuestro objetivo de destinar el 0,7% del PIB en 2015, como reafirmamos en la Cumbre de Nueva York. Señorías, una vez abordados los ejes de nuestra política exterior que tienen un carácter transversal, haciendo especial énfasis en la diplomacia económica, el multilateralismo, los derechos humanos, y el compromiso con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, las cuestiones relativas al medio ambiente y los asuntos de seguridad, me voy a referir ahora a las diversas áreas geográficas, estableciendo nuestras prioridades en cada una de ellas. El Gobierno viene impulsando la profundización de las relaciones bilaterales con nuestros socios de la Unión Europea. Estas relaciones son cada vez más intensas, más ricas y más complejas; y, como muestra de su propia madurez y también de su intensidad, implican a un creciente número de actores tanto públicos como de la sociedad civil. En particular, el Gobierno desea estrechar la cooperación con sus socios estratégicos europeos, considerados así por su vecindad o por el peso específico que tengan en el seno de la Unión. Es el caso de Francia y Portugal, pero también el de Alemania, el de Italia y el de Polonia; países con los que se celebran cumbres bilaterales cada año. Está previsto que celebremos la cumbre con Polonia antes de que finalice el año. Con el Reino Unido nuestra relación se estructura en un formato diferente, pero no por ello menos intensa. La estabilización definitiva en la región de los Balcanes occidentales ha constituido una prioridad estratégica de la política exterior española, pues de ella depende en gran medida la estabilidad general de Europa. Esto solo se producirá mediante el ingreso de estos países en la Unión Europea. Por eso España es un impulsor tan decisivo de los procesos de adhesión. Con este objetivo, España, durante el ejercicio de su presidencia rotatoria de la Unión Europea el pasado semestre, convocó una reunión de alto nivel sobre los Balcanes occidentales en Sarajevo, que fue extraordinariamente útil pues, por una parte, reunió a todos los actores de la región, lo que demostró que la reconciliación entre ellos es posible y, por otra, renovó el compromiso de la Unión Europea con esta región y reafirmó la perspectiva de la integración. Igualmente, España trabajó activamente para que Serbia pudiera sumarse a una resolución copatrocinada, junto con los 27 Estados de la Unión Europea, sobre el dictamen consultivo del Tribunal Internacional de Justicia sobre la declaración unilateral de independencia de Kosovo. Esto se ha sido visto en los Estados miembros de la Unión Europea como una actitud muy constructiva por parte de Belgrado, que tendrá consecuencias satisfactorias sobre la perspectiva europea de Serbia que España apoya plenamente. En lo que respeta a Turquía, España siempre la ha considero un socio estratégico indispensable para la seguridad y la estabilidad del continente europeo, pues aporta a la Unión activos estratégicos de una gran importancia. Hemos observado con satisfacción los resultados del último referéndum, mediante el cual se han aprobado unas reformas de la Constitución que servirán para la profundización de la democracia en Turquía y para dar un nuevo paso de aproximación a los estándares europeos. España apoya, sin vacilación alguna, la adhesión de Turquía a la Unión Europea y, desde luego, seguirá trabajando para acelerar este proceso. Rusia también es un socio fundamental para España. En el año 2009 se firmó la Declaración de Asociación Estratégica entre ambos países, que eleva nuestra relación bilateral al mismo rango que la que ese país mantiene con Italia o Francia. La celebración dual en 2011 del año de España en Rusia y de Rusia en España será una buena ocasión para intensificar las relaciones bilaterales a todos los niveles. Compartimos con nuestros socios de la Unión Europea el objetivo de la consolidación del Partenariado Oriental en el marco de una política de vecindad de la Unión que sea equilibrada. El Partenariado nos ha permitido configurar una relación reforzada con los seis países vecinos que se sitúan entre la Unión Europea y Rusia; es decir, con Ucrania, con Bielorrusia, con Moldavia y con las tres repúblicas del Caúcaso Sur. También compartimos el refuerzo de la estrategia europea para Asia Central, un área de creciente importancia estratégica, pero también energética y de seguridad para la Unión Europea. Por lo que se refiere al ámbito multilateral, deseo mencionar la celebración el 1 y 2 de diciembre en Astana de una cumbre de la Organización para la Seguridad y la Cooperación de Europa (OSCE). El objetivo de esta cumbre es el de adaptar el marco de la seguridad euroasiática

6 6 a las necesidades del siglo XXI y de reformar, al mismo tiempo, la propia OSCE, de modo que continúe siendo la organización regional de referencia en materia de seguridad, estabilidad, prevención de conflictos y gestión de crisis en nuestro continente. Señorías, me referiré muy brevemente a nuestra relación con Iberoamérica, una cuestión que abordaremos con más detalle en el curso de una próxima comparecencia en la Comisión de Asuntos Iberoamericanos. Iberoamérica constituye una de las tres dimensiones naturales de nuestra política exterior. Podemos afirmar que el futuro de España reside en parte en América Latina, y por ello es tan importante que reforcemos nuestros vínculos políticos, de cooperación y económicos, pero también los culturales y los de nuestras sociedades civiles. El esfuerzo de nuestra política exterior en Iberoamérica durante el primer semestre de 2010 quedó concentrado en el llamado diálogo euro-latinoamericano, liderado por España durante nuestra presidencia del Consejo de la Unión Europea. En este segundo semestre estamos poniendo en marcha las iniciativas europeas que se decidieron en la Cumbre Unión Europea-América Latina-Caribe del pasado mes de mayo, y hemos recuperado el impulso de nuestras relaciones bilaterales políticas, económicas y de cooperación. Como saben, señorías, acabo de viajar a Bolivia y a Ecuador; los Príncipes de Asturias visitarán Perú, lo hacen ya entre momento, finales de noviembre; y el presidente del Gobierno se desplazará próximamente a Bolivia, a principios de diciembre. Los días 3 y 4 de diciembre, Su Majestad el Rey y el presidente del Gobierno asistirán a la Cumbre Iberoamericana de Mar del Plata, que este año la dedicaremos a la educación, donde se van a debatir iniciativas relacionadas con la erradicación del analfabetismo y la modernización de los sistemas educativos para convertirlos en auténticas herramientas de inclusión social. En relación con Cuba, el Consejo de Asuntos Europeos del día 25 de octubre valoró positivamente las decisiones políticas del Gobierno cubano en materia de excarcelaciones, así como el anuncio de reformas económicas. En este sentido, autorizó a la Alta Representante de la Unión Europea para que lleve a cabo conversaciones exploratorias con los cubanos sobre diversas opciones para ese nuevo marco bilateral de relaciones Unión Europea-Cuba, que responda de forma más eficaz a las previsiones de futuro de transición política, a la protección de los derechos humanos, a las necesidades económicas del pueblo cubano y a la presencia europea en la isla. Estas conversaciones, según nos informó la Alta Representante, comenzarán próximamente. En el análisis de la crisis económica internacional actual es necesario reseñar la notable capacidad de las economías emergentes de América Latina y Caribe para hacer frente y continuar creciendo, modernizándose y creando riqueza y puestos de trabajo. El dinamismo de la economía latinoamericana en su conjunto es esencial para la superación de la crisis y para la conformación de una nueva gobernanza internacional que resuelva las deficiencias estructurales y organizativas que han quedado ya bien patentes. Dedicaremos un esfuerzo primordial a apoyar una mayor interrelación económica, de mutuo interés para los actores españoles y latinoamericanos. Y ello sin olvidar la situación de los países de América Latina y Caribe de menor desarrollo relativo en Centroamérica o en la región andina, con los que, incluso en estos momentos de dificultades presupuestarias, hemos mantenido los programas y los recursos destinados a cooperación y solidaridad. Señorías, me referiré ahora al área del Mediterráneo, comenzando por el Magreb. El Gobierno considera que las relaciones con Marruecos constituyen una de las prioridades de su política exterior, no solo por tratarse de un país vecino, sino porque son pieza esencial de nuestra política mediterránea, magrebí y africana. La situación geoestratégica de Marruecos en la ribera sur del Mediterráneo, y como frontera con África Subsahariana, hace que tengamos especial preocupación por mantener su estabilidad, favorecer su desarrollo y ayudar a la solución del conflicto en el Sahara Occidental. Porque no podemos aspirar a la estabilidad que ambicionamos, y a la que tienen derecho las poblaciones del norte de África, sin un Magreb estable e integrado que resulta inalcanzable sin la resolución del conflicto del Sahara Occidental y sin una relación de cooperación y amistad entre Marruecos y Argelia. Durante la última semana he comparecido en el Parlamento en distintas ocasiones para abordar esta cuestión. Lo hice para responder también a preguntas orales y a una interpelación en el Pleno de esta misma Cámara, y de nuevo comparecí en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados para tratar con carácter monográfico este asunto. Permítanme reiterarles el compromiso total y absoluto del Gobierno de España con el proceso de búsqueda de una solución justa, duradera y, fundamentalmente, aceptable por ambas partes en el marco de Naciones Unidas. Los recientes acontecimientos en el Sahara Occidental, con las limitaciones que tenía la labor de la Minurso, influirán sin lugar a dudas en la renovación de su mandato, con más presiones para la inclusión del control y vigilancia de los derechos humanos, posición que España apoya en caso de consenso en el Grupo de Amigos y que ya se expresó desde el punto de vista parlamentario en una proposición no de ley aprobada ya hace un año en el Congreso de los Diputados. España contribuye y contribuirá en todos los esfuerzos de solución tanto en su apoyo a Naciones Unidas como en posibles iniciativas conjuntas con Francia y Estados Unidos. Se mantendrá la ayuda humanitaria a la población saharaui en los campamentos de Tinduf. No puedo dejar de destacar la necesidad de apoyar una mejora en las relaciones bilaterales entre Marruecos y Argelia como condición también necesaria para el progreso regional, garantía de la estabilidad del espacio hispano-magrebí y europeo-norteafricano. Señorías, el proyecto de la Unión por el Mediterráneo, que es heredero directo del proceso de Barcelona, ha sido objeto de debates intensos en esta Cámara. Conozco el interés de sus señorías y, por ello, me van a permitir detenerme, aunque sea brevemente, en este asunto. La Cumbre

7 7 de la Unión por el Mediterráneo estaba programada como conocen sus señorías en principio para el día 7 de junio. Se aplazó al mes de noviembre con el fin de que avanzaran las conversaciones de paz palestino-israelíes y mejorar las condiciones para que la cumbre se pudiera celebrar con éxito. Sin embargo, el 15 de noviembre, España, junto con Francia y Egipto, es decir, las dos copresidencias del norte y del sur, decidieron aplazarla por segunda vez al constatar que el bloqueo actual del proceso de paz de Oriente Medio imposibilitaba una celebración satisfactoria. Independientemente de estos obstáculos, durante el semestre de nuestra Presidencia, España trabajó intensamente en la puesta en marcha del Secretariado de Barcelona que como saben sus señorías es la pieza clave de la Unión por el Mediterráneo. El trabajo realizado bajo nuestra Presidencia europea permitió sucesivamente adoptar los Estatutos del Secretariado, la elección del secretario general y sus adjuntos, la aprobación del presupuesto definitivo y del plan de trabajo del Secretariado y la firma de un acuerdo de sede. Podemos afirmar que, pese a estos aplazamientos derivados incluso de una coyuntura externa a la Unión Europea y al propio Mediterráneo, al conflicto en Oriente Medio, el Secretariado estará operativo y a pleno rendimiento a partir del próximo 1 de enero. Con la mirada puesta en el año 2011, nuestras perspectivas, teniendo en cuenta las circunstancias que condicionan el buen desarrollo y marcha de la Unión por el Mediterráneo, son moderadamente positivas, aunque somos conscientes como les decía de las dificultades existentes, ya que, pese a que no es el foro de resolución del conflicto palestino-israelí, la cumbre está estrecha y directamente influida por la situación en Oriente Medio y especialmente por el desarrollo de su proceso de paz. Señorías, Oriente Próximo se configura como uno de los polos geoestratégicos y políticos más importantes de todo el escenario internacional. Es un tema en el que España ha jugado un papel importantísimo de mediación y de puesta a disposición gracias a su privilegiada capacidad de interlocución con todas las partes para la búsqueda del diálogo y de soluciones duraderas encaminadas al logro de la paz, el establecimiento de la democracia y el fortalecimiento de los derechos humanos. Todo ello en un área que, señorías, a nadie se le escapa, encierra una enorme complejidad y abarca asuntos tan diversos como es el conflicto palestino-israelí, la política nuclear de Irán o, incluso, la situación del Líbano. España ha empleado como les decía esa excelente capacidad de interlocución con todas las partes para respaldar desde la Unión Europea y en el seno del Cuarteto los esfuerzos norteamericanos para dar un paso definitivo hacia una solución global, justa y duradera del conflicto, a través del establecimiento en la práctica de la solución de los dos Estados. La puesta en marcha de las conversaciones sobre las cuestiones del estatuto final y su mantenimiento, pese a las crisis políticas que han sacudido la región, es quizás la parte más destacable de este período. Es mi intención continuar defendiendo el interés fundamental de España en la zona con un compromiso para que se logre alcanzar un acuerdo de paz en el plazo de un año marcado por el Cuarteto para la paz en Oriente Medio. Además, España seguirá comprometida con el ámbito multilateral del proceso. No debemos permitir que se olvide el papel clave que Siria tiene en la región y la importancia de retomar las negociaciones entre Siria e Israel. España y Siria han mantenido unas relaciones de especial cooperación que, además, han favorecido en muchas ocasiones y han contribuido a la distensión en la región. Hablar de Oriente Medio y de su actualidad implica, señorías, mencionar la centralidad que el Líbano tiene en nuestra política exterior, debido a nuestra apuesta decidida por la estabilidad global en Oriente Próximo. En este sentido, España ha dado muestras de su compromiso con la estabilidad en el Líbano en el marco de la Resolución 1701, mediante su liderazgo en la misión de la FINUL. Señorías, con el continente africano hemos afianzado una relación intensa y compleja, con una serie de objetivos muy claros que pasan por la lucha contra la pobreza, el afianzamiento de la paz y de la seguridad, el apoyo decidido a la construcción de Estados de derecho, la promoción del comercio y las inversiones y la consolidación de nuestros distintos partenariados migratorios. Saben sus señorías que esta estrategia, dirigida a África, tiene como elemento central el Plan África Dentro de las múltiples acciones que ocupan el desarrollo del Plan África, me gustaría destacar la atención que le venimos dedicando a Somalia, un país que como saben sus señorías tiene una preocupante capacidad desestabilizadora en la región. Su signo más evidente y llamativo para la sociedad europea está en el fenómeno de la piratería que no hace sino poner de manifiesto la realidad de un país que necesita una estrategia de reconstrucción del Estado, en la que España está especialmente comprometida, como puso de manifiesto la celebración, a finales de septiembre en Madrid, de una reunión del Grupo Internacional de Contacto para Somalia de Naciones Unidas. Nuestra relación de vecindad con los países del África Occidental sigue siendo un punto crucial en nuestra aproximación al continente. Con ellos mantenemos líneas de trabajo muy intensas para contribuir a su desarrollo. Pero, sobre todo, vamos a seguir impulsando nuestra asociación con la organización regional CEDEAO/ECOWAS, tras la primera reunión de alto nivel España-CEDEAO el año pasado, en el desarrollo de políticas que permitan afrontar los retos comunes en materias tan cruciales como la lucha contra el terrorismo, los tráficos ilícitos y los flujos migratorios irregulares. Ese espíritu es el que subyace en el compromiso que España viene desarrollando respeto al Sahel, en el que usamos de manera conjunta instrumentos de cooperación y políticos para el refuerzo de la seguridad en una zona que resulta estratégica. De este modo, durante la Presidencia española de la Unión Europea, hemos impulsado sendas estrategias integrales para el Sahel y el Golfo de Guinea sobre las que ya se ha empezado a trabajar. Seguiremos apostando por la integración regional y ayudaremos en los distintos procesos abiertos, pues para España representan

8 8 oportunidades de desarrollo económico, de estabilización y de paz. De ahí nuestro apoyo a la Unión Africana, al desarrollo de la Unión Europea-Unión Africana, cuya próxima cumbre, en este caso Unión Europea-África, que está prevista para el próximo 30 de noviembre, hemos preparado durante la Presidencia española de la Unión Europea. Señorías, las relaciones con América del Norte engloban a Canadá y Estados Unidos, países con quienes trabajamos en sintonía y complicidad en el ámbito multilateral. En la presente legislatura nuestras relaciones bilaterales con los Estados Unidos han experimentado una notable intensificación. Ya en su discurso de investidura, en abril de 2008, el presidente del Gobierno fijó el objetivo de relanzar nuestras relaciones con Estados Unidos. Unas relaciones que a lo largo de estos dos últimos años se han profundizado en todos los ámbitos. Fruto de ello ha sido una intensa y rica agenda de contactos. Yo mima, el pasado sábado, me reuní con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, para abordar cuestiones de interés mutuo, relaciones bilaterales, relaciones de carácter multilateral, pero también tuvimos ocasión de hablar de la situación en el Sahara Occidental. La colaboración bilateral con Estados Unidos abarca todos los ámbitos: el diálogo político sobre los principales temas de la agenda internacional, la creciente interrelación económica, tanto financiera como mediante la presencia de las empresas españolas en áreas como las energías renovables, las infraestructuras, la banca, el ámbito de la defensa, la lucha contra el terrorismo o la educación y la cultura. Además, no quería que pasase inadvertido que ahora se percibe a España como a un interlocutor muy valioso en los temas de gobernanza económica global, como lo pone de manifiesto el apoyo que Estados Unidos ha dado a nuestra presencia en el marco del G20. Las prioridades en las relaciones con Estados Unidos, señorías, se orientan, por un lado como decía, al objetivo de generar sinergias en los respectivos procesos de recuperación económica. Y, por otro, en un escenario internacional que es cambiante y complejo, pero que es absolutamente necesario dar un nuevo impulso a la dinámica de la relación trasatlántica. Ese triángulo atlántico que configuramos Europa, América Latina y Caribe y Estados Unidos o América del Norte debe empezar a ocupar su espacio global paulatinamente para influir en la configuración de una agenda global de manera sustantiva. En relación con Asia Pacífico, es esta una región del mundo que, a sus señorías no se les escapa, tiene ya una importancia fundamental en el panorama internacional, tanto por su coyuntura económica, más alejada de la crisis global que otras regiones del mundo, como por la emergencia y consolidación de algunas de sus potencias en el debate y en la agenda global. Vamos a seguir trabajando en el relanzamiento de las relaciones con el conjunto de la región. Nuestro instrumento para el desarrollo de esas relaciones bilaterales con los países de la región descansa como conocen sus señorías sobre el Plan Asia-Pacífico, edición número III, , que nos permite entrar en una región en la que tradicionalmente España ha tenido una presencia discreta, situación ésta en proceso de cambio, como demuestra la reciente visita del presidente del Gobierno a China y a Japón o el anuncio de una nueva gira a principios de año. Señorías, quisiera terminar esta intervención con un claro mensaje de confianza, de confianza en nuestras posibilidades como país para hacer frente a los retos globales que tenemos por delante. España siempre ha trabajado para estar en la vanguardia de los dos grandes procesos que definen nuestro tiempo: la geopolítica y la globalización. Los activos que hoy presenta nuestro país en el mundo son fruto de ese trabajo continuado. Entre esos activos destacan nuestro papel esencial en el ámbito europeo e iberoamericano; nuestra activa participación por primera vez en nuestra historia en el G20, el foro de decisión política y económica más importante a escala mundial; nuestro compromiso en materia de cooperación al desarrollo o en defensa de los derechos humanos. Aspectos que nos permiten ser optimistas sobre el lugar que debemos y podemos ocupar en esta nueva sociedad global, en la que lo que cuenta es la voluntad y la capacidad para ejercer liderazgos compartidos, comprometidos y solidarios. Se trata de una voluntad y una capacidad que compartimos como país, y que es el resultado de una contribución que hemos realizado entre todos, las distintas fuerzas políticas y los distintos actores sociales. Sé que cuento con el apoyo de sus señorías, con su capacidad de interlocución, de crítica constructiva y también de su energía para sumarla a la del Gobierno de España y así conseguir mejores y mayores logros de nuestra política exterior, que es, en definitiva, algo que seguro todos compartimos al considerar la política exterior una política de Estado. Muchas gracias. La señora PRESIDENTA: Gracias, señora ministra. A continuación, tiene la palabra el portavoz del Grupo Parlamentario Popular, que fue el primer grupo proponente, y después intervendrán los grupos de menor a mayor. El señor Muñoz-Alonso tiene la palabra. El señor MUÑOZ-ALONSO LEDO: Muchas gracias, señora presidenta. Solicito desde ahora mismo una cierta benignidad porque son tantas las cuestiones que ha abordado la ministra que me gustaría contestar, si no a todas, que me parece ya desde este momento imposible, por lo menos a las más importantes o a las que, desde nuestro punto de vista, merecen una mayor respuesta. Señora ministra, bienvenida por primera vez a esta comisión y gracias por venir porque sé que tiene una apretadísima agenda, pues le han caído encima muchos problemas y tiene muchos viajes, pese a lo cual ha encontrado un hueco para estar con los parlamentarios, con los senadores, cosa que yo le agradezco. Sé que todavía no ha podido hacer esta comparecencia de carácter general en el Congreso, donde ha hecho una específica sobre la situación en el Sahara, pero no se ha extendido más, razón de más para que le agradezca que haya venido, en primer lugar, al Senado.

9 9 Aunque ya se lo dije en el Pleno de la semana pasada, con motivo de la interpelación a la que también ha aludido, se lo quiero repetir ahora: le deseo muy sinceramente lo mejor en su gestión porque su éxito o su fracaso nos afecta a todos, pues como ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación tiene a su cargo la defensa de la dignidad, del prestigio y de los intereses de España en el mundo; un mundo que ha cambiado mucho, que sigue cambiando continua y aceleradamente y en el que sobran nostalgias, ingenuidades y, por qué no decirlo, paños calientes y, por el contrario, se necesita inteligencia, rigor y un esfuerzo permanente para adaptarse a las nuevas circunstancias. Una política exterior que no logre hacerlo se condena a sí mima a la irrelevancia. Pero no basta con que repitamos una y otra vez que vivimos en un mundo globalizado, tenemos que ser conscientes de lo que significa la globalización. Y a menudo, cuando se ven, leen u oyen los medios informativos españoles, que reflejan lo que pasa en nuestro país y la política de nuestro país, parece que España se ha quedado en un rincón, en un remanso de la corriente. Algunos han hablado de la España menguante y otros han utilizado el término «buenismo» para referirse a una política exterior sin pulso y sin ambiciones. Sorprendentemente, la responsable de política exterior de su partido aceptó esto del «buenismo» como un cumplido y afirmó que era una estrategia de futuro: el «buenismo» como estrategia de futuro. Se ve que no entiende lo que significa el concepto, que no es precisamente un piropo, sino una clara crítica a una política a la que le falta un poco de garra. Y así nos va. En fin, no voy a hacer ahora un análisis de ciertas críticas que se han hecho a la política exterior, no en sede parlamentaria, sino en los ámbitos académicos y universitarios que sería importante tenerlos en cuenta. Hay por ahí una serie de especialistas que se ocupan de la política exterior española y que realmente no son muy positivos a la hora de valorarla. Se ha señalado, por ejemplo, cómo hemos caído en todos los indicadores relevantes, que hemos perdido puestos. Ahora mismo acabo de leer que, como país receptor de inversiones, hemos pasado del puesto sexto al puesto vigésimo. Eso quiere decir algo. Son datos que hay que tener siempre muy presentes. Desgraciadamente, no me puedo detener en esos análisis que se hacen fuera del Parlamento, pero que a mí me importan mucho porque están hechos no en el calor de un debate político, sino en el análisis mucho más reposado y reflexivo de unos académicos y de unos universitarios. Uno de ellos, al que no tengo inconveniente en citar, el doctor Emilio Lamo de Espinosa, catedrático, académico y analista internacional, en algún documento relativamente reciente, para sintetizar la política exterior de este Gobierno, se refería al izquierdismo posmoderno y líquido de Zapatero que resultaba decía exótico; exótico en este mundo globalizado, que es de lo que hablamos precisamente. Ya le dije la semana pasada, señora ministra, que en sus primeros pasos veo un continuismo en un sentido que no es precisamente positivo. Su intervención de esta tarde no hace sino confirmarme, por lo menos de momento, aunque voy a poner algunas excepciones, esta impresión. A su discurso se lo digo sinceramente y sin ningún afán polémico le falta fuerza y personalidad. En algunos momentos me pareció estar escuchando cualquier otro discurso de cualquier otro ministro al que hemos oído los parlamentarios que nos movemos en algunos foros internacionales. Son una serie de tópicos y una serie de referencias a los que uno no puede decir que no porque son las que están más o menos en el candelero, pero que a mí no me definen una política exterior propia de una manera clara y concluyente. En ocasiones da la impresión, señora ministra, de que se mimetizan ustedes en la ONU, en la OTAN o en la Unión Europea, pero que les falta un perfil propio, les falta una política de Estado que no tiene por qué ser diferente y menos aún contradictoria con la de esas organizaciones a las que pertenecemos, pero sí habría que hacer lo que hacen otros países que están en esas organizaciones, que son leales socios de esas organizaciones, pero que, al mismo tiempo, tienen una política propia, muy bien definida y que se conoce enseguida. La española nos costaría mucho trabajo conocerla. Le falta como decía antes ese perfil. He dicho muchas veces, y lo vuelvo a repetir, que los equipos del Ministerio de Asuntos Exteriores se mueven mucho, tienen mucho mérito y son excelentes profesionales. Lo he dicho insistente y repetidamente. Pero para tener una política propia hace falta tener un impulso político. No basta con ir a reuniones internacionales. Está muy bien estar en cuantas más mejor, pero no basta con eso. Es necesario algo más y eso es lo que yo noto en ocasiones que falta. Estamos un poco en lo otro de siempre, en una especie de filosofía que se podría definir diciendo que somos una resignada potencia media, que tenemos que movernos en el mundo con mucho cuidado para que no se ofenda nadie, ni los grandes, ni los medianos, ni tampoco los pequeños; mejor aguantar las humillaciones que levantar la voz; y en los últimos meses hemos tenido demasiados ejemplos de esa actitud Marruecos Venezuela, Gibraltar. Ningún Estado que se precie actúa así. Podría poner ejemplos recientes, pero no voy a perder el tiempo porque me falta. El caso es que yo podría aceptar casi literalmente muchas de las cosas que usted dice, señora ministra, pero el contexto en el que las pone y el tono político que utiliza las hace, desde muchos puntos de vista, no totalmente, pero sí en algunos aspectos, inasumibles. Como dije en otra ocasión en esta mima comisión, se podría estar de acuerdo con una buena parte de la letra, pero la música no invita al baile porque el discurso repito es plano y de ambiciones muy recortadas. Parece que se nos invita a que las sigamos tras la bandera de la resignación. Lo dije con estas mimas palabras en la última comparecencia de su antecesor en el cargo en este Senado. Ya que hablamos de música, se podría poner como fondo lo de aquella viejísima canción de «sin novedad, señora baronesa» que entonaba el mayordomo mientras el palacio estaba en llamas. Tenemos serios problemas de todo tipo y la política exterior no es ajena a ello. Estoy

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