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4 L. ALFREDO DE DIEGO DÍEZ Magistrado - Doctor en Derecho Profesor de Derecho Procesal (Universidad Pablo de Olavide-Sevilla) AL ABORDAJE! ASALTO A LA JUSTICIA Jueces y política: amistades peligrosas COLEX 2018

5 Copyright 2018 Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública y transformación de esta obra sin contar con autorización de los titulares de propiedad intelectual. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la propiedad intelectual (arts. 270 y sigs. del Código Penal). El Centro Español de Derechos Reprográficos ( garantiza el respeto de los citados derechos. Editorial Colex S.L. vela por la exactitud de los textos legales publicados; no obstante, advierte que la única normativa oficial se encuentra publicada en el BOE o Boletín Oficial correspondiente, siendo esta la única legalmente válida, y declinando cualquier responsabilidad por daños que puedan causarse debido a inexactitudes e incorrecciones en los mismos. Editorial Colex S.L., habilitará a través de la web un servicio online para acceder al texto con las eventuales correcciones de erratas. Además, como complemento a su libro, dispondrá de un servicio de actualizaciones operativo durante la vigencia de la edición adquirida. L. Alfredo de Diego Díez Editorial Colex, S.L. Pol. Ind. Pocomaco, parcela I, edificio Diana, portal centro, 2.º A Coruña, 15190, A Coruña (Galicia)

6 A los jueces independientes, libres de cargas y servidumbres políticas; a los otros, no.

7 Hablar de la independencia judicial es ordinariamente hablar de política, porque los jueces pierden aquélla cuando se dejan contaminar por ésta. Alejandro Nieto. El malestar de los jueces y el modelo judicial.

8 SUMARIO Abreviaturas Prólogo por José Antonio Gómez Marín Introducción Primera parte Jueces y magistrados en riesgo Aproximación al tema Capítulo I. El sesgo ideológico Las asociaciones judiciales A) Los partidos y sindicatos no son para los jueces 43 B) La dimensión sindical de las asociaciones judiciales Las etiquetas A) Jueces conservadores versus jueces progresistas 51 B) Jueces profesionales versus jueces políticos Capítulo II. Desmantelamiento del juez independiente e imparcial El «Juez meritorio» El «Juez comprometido» El «Juez deferente» Hacia el «Juez viral» A) El veredicto popular a) Primero la condena, luego ya vendrá el juicio. 69 b) La herejía de los jueces

9 AL ABORDAJE! ASALTO A LA JUSTICIA c) Las tendencias en las redes como fundamento del fallo B) Un caso paradigmático: La Manada a) Se levanta la veda: a la caza del juez b) Sesión continua: las «reformas mentales» de los jueces c) Manipulación emocional C) Europa nos indica el camino Capítulo III. Las «puertas giratorias» Una componenda en el último minuto del partido El regreso a la jurisdicción: sí, pero con cautelas 108 Capítulo IV. El control de las altas magistraturas Un suculento manjar Los parlamentarios autonómicos eligen a «sus» jueces El cambio de cromos: tú a los tuyos, yo a los míos Que gane el mejor! A) Discrecionalidad «a la carta» B) Mirando hacia otro lado: los informes del GRECO 139 a) Acátense, pero no se cumplan b) Los informes de evaluación y cumplimiento del GRECO C) Hacia un modelo de mérito y capacidad objetivado en la ley a) Elección democrática b) Concurso de méritos c) Propuestas de reforma Segunda parte Asalto político al gobierno de los jueces: un factor de corrupción del Estado de derecho A modo de exordio

10 SUMARIO 1. El Consejo General del Poder Judicial: una franquicia partitocrática La quimera del corporativismo Capítulo I. La metamorfosis inversa del gobierno del Poder Judicial La Constitución de La Ley Orgánica 1/1980, del Consejo General del Poder Judicial La Ley Orgánica del Poder Judicial de La sentencia del Tribunal Constitucional 108/ A) Un alarde de ingenua confianza B) Las lecciones del Tribunal Constitucional interesadamente obviadas La reforma de la LOPJ en A) Continúa el reparto de cuotas B) Un acto de vasallaje al poder político La reforma de la LOPJ en A) Buenas noticias B) Donde dije digo, digo Diego C) Un caramelo envenenado El pacto Ciudadanos-Partido Popular en Últimos partes médicos sobre el órgano de gobierno de los jueces: 11 y 12 de julio de A) Inmovilismo: un déjà vu B) Europeísmo: una apuesta valiente por la despolitización de la Justicia Capítulo II. Lo que piensan en Europa La Comisión de Venecia El Consejo Consultivo de Jueces Europeos El Comité de Ministros del Consejo de Europa El Tribunal Europeo de Derechos Humanos

11 AL ABORDAJE! ASALTO A LA JUSTICIA A) Un fugaz bosquejo B) Aviso a navegantes El Grupo de Estados contra la corrupción (GRECO) A) Informe de evaluación B) Informe de cumplimiento C) Informe de cumplimiento provisional Breve reflexión final Bibliografía

12 ABREVIATURAS AJFV Asociación de Jueces Francisco de Vitoria APM Asociación Profesional de la Magistratura art(s). artículo(s) art. cit. artículo citado ATC auto del Tribunal Constitucional CC Código Civil CCJE Consejo Consultivo de Jueces Europeos CE Constitución española (1978) cf. confer (latín: «compara»; equivale a «compárese») CGPJ Consejo General del Poder Judicial CiU Convergència i Unió dirs. directores DOUE Diario Oficial de la Unión Europea EEG Equipo de evaluación del GRECO fj fundamento jurídico FJI Foro Judicial Independiente GRECO Grupo de Estados contra la Corrupción IU Izquierda Unida JJpD Juezas y Jueces para la Democracia LOPJ Ley Orgánica del Poder Judicial (Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio) LOTC Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (Ley Orgánica 2/1979, de 3 de octubre) núm. número 15

13 AL ABORDAJE! ASALTO A LA JUSTICIA ob. cit. pág(s). PNV PP PSOE ROF STC TEDH TFUE UPyD obra citada página(s) Partido Nacionalista Vasco Partido Popular Partido Socialista Obrero Español Reglamento de organización y funcionamiento del CGPJ (Acuerdo de 22 de abril de 1986) sentencia del Tribunal Constitucional Tribunal Europeo de Derechos Humanos Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (versión consolidada publicada en el DOUE el 7 de junio de 2016) Unión, Progreso y Democracia 16

14 PRÓLOGO Que nos hallamos ante una grave crisis la Administración de la Justicia, no será necesario repetirlo, aunque acaso sí lo sea el hecho, menos patente, de que existe una doble percepción de esa crisis: aquella que la contempla y padece desde dentro de ese fortín en apariencia inexpugnable, y la que, entre perpleja y desmoralizada, observa desde el exterior su progresiva mediatización y deterioro. Quizá no sea errónea la opinión corriente de que siempre, en todo momento histórico, la Justicia vivió instalada sobre el movedizo terreno de las intensas presiones sociales. En todo caso, la idea de que «no hay Justicia» no es, desde luego, ninguna novedad. En la tragedia griega, tan severa observante de las exigencias de Diké, culebrea oculta recuérdese el incómodo humor de Aristófanes una intensa corriente pesimista respecto al Derecho y su realidad social, que siglo tras siglo continúa luego enhebrando la reflexión teórica. No sostiene Voltaire, ya en plena reivindicación racionalista, que las únicas leyes reconocidamente justas en todas partes son las del juego!? No ha existido sociedad alguna en la que, con propiedad, pueda sostenerse que la Justicia gozó de la confianza de los ciudadanos. Cierto que encontramos cuando menos dos modelos en esta polémica: de un lado, el que idealiza al juzgador como hace la Biblia con el sabio Salomón o Al-Joxani cuando recuerda a los jueces de Córdoba ; y de otro, los numerosos 17

15 AL ABORDAJE! ASALTO A LA JUSTICIA que denuncian la perversión del juzgador, como en el pasaje evangélico que retrata al juez endiosado «que no temía a Dios ni a nadie» pero que acabaría por atender a la viuda indigente para quitársela de encima, o como el contenido en el apasionante debate sobre la esencia de lo Justo que encontramos en el «Libro de Job». La doctrina española desde el presidente Diego de Covarrubias hasta los maestros de la llamada «Segunda Escolástica», por no hablar de la «turba de arbitristas» de los siglos XVI y XVII fue siempre consciente de la gravedad, acaso inevitable, del fracaso judicial y no hay más que asomarse a nuestro refranero para percibir la intensidad de un desprestigio que explicaría el hecho de que solo los médicos y boticarios hayan sido tradicionalmente peor considerados entre nosotros que los jueces y abogados. Nuestra cultura ha hecho suya la célebre ocurrencia, atribuida a la experiencia calé, que contiene el aforismo «pleitos tengas y los ganes», aunque es forzoso reconocer que, lejos de cualquier sugestión identitaria, esa quiebra de la confianza ciudadana es común a todas las culturas que nos son conocidas. El libro que ahora ofrece el juez De Diego constituye un apasionado esfuerzo por poner de manifiesto que la crisis que contemplamos hoy muestra con impudicia su razón interna, y que esta no es otra que la determinada por las enérgicas tensiones que ejerce una sociedad de masas sobre el delicado aparato que en ella administra la Justicia. Nunca hubo, muy probablemente, una circunstancia judicial como la presente, en la que vastos sectores de la vida privada y pública se ven progresivamente judicializados hasta desbordar cualquier previsión del servicio y, por descontado, sin que este se vea auxiliado por el Poder sino todo lo contrario. Una Justicia masificada será inevitablemente una Justicia impopular y lo será más en la medida en que se agrave la indigencia de su dotación instrumental, si no planeada al menos consentida desde el Poder por la razón elemental de que la inversión destinada a mejorar la Administración de la Justicia, al 18

16 PRÓLOGO resultar invisible para la inmensa mayoría, carece de eficacia electoralista. A ninguna política le interesa dirigir el presupuesto de que dispone hacia un ámbito cuya realidad no trasciende de modo inmediato a la opinión pública y, en consecuencia, carece de interés electoralista. Esperar que alguna vez el Poder se decida a proteger «gratuitamente» esa función social clave pero invisible no deja de resultar ingenuo. De todo esto se lamenta este libro con un timbre puede que alarmista pero, sin duda, expresivo de un criterio por completo razonable que, con una discreción rayana en la impertinencia, silencia temerosamente, sin embargo, la mayoría de los mismos magistrados que lo padecen. De ahí una idea sobresaliente en la que el juez De Diego insiste, a saber, que puede que de la penosa situación en que se halla nuestra Justicia no sea solo responsable el poder político, sino que alcance también a la propia magistratura y a sus condicionamientos sociales. Un silencio que ha llegado a ser cómplice envuelve, en efecto, ese oscuro rumor de protesta calculadamente reservado sobre el que se desliza la irresponsabilidad de unos Gobiernos políticos que, aparte de indiferentes ante las más elementales necesidades del juzgador, buscan en todo momento su mediatización funcional. El Poder ningún Poder quiere, por más que proteste lo contrario, esa Justicia independiente que Montesquieu concibió como contrapeso imprescindible en una vida pública equilibrada y justa: nuestra experiencia en estos decenios de democracia demuestra que todos los partidos todos, sin excepción aspiran a controlar el Poder Judicial, a neutralizarlo de hecho, de manera que no constituya un riesgo para su arbitrariedad sino todo lo contrario, es decir, un instrumento colaborador para sus designios. La determinación política de los jueces, igual en España que en Estados Unidos, desnaturaliza a la Justicia privándola de su primer atributo: la independencia. Pues bien, este libro va siguiendo paso a paso el hilo argumental del ya largo proceso que lastima sin remedio a un régimen de libertades carente 19

17 AL ABORDAJE! ASALTO A LA JUSTICIA del imprescindible contrapeso que, lamentablemente, en cualquier democracia, requiere la voracidad política. El lector percibirá, sin duda, cómo gravita en sus páginas el peso de una experiencia profesional tan indignada como autocrítica. En especial, cuando su autor sugiere que la responsabilidad por el naufragio actual no ha de atribuirse en exclusiva a aquel poder político a los sucesivos Gobiernos democráticos sino también a cuantos elementos internos han facilitado, con su anuencia o con su pasividad, a sostenerlo cuando no a profundizarlo. Ese designio de mediatización, surgido en los albores mismos de nuestro régimen de libertades, ha ido progresando en las sucesivas normas legales reguladoras de la vida judicial, conformes tirios y troyanos en que la Administración de la Justicia debería funcionar supeditada al criterio y a la voluntad política esto es, partidista, para lo cual nada más efectivo que subordinar jerárquicamente el Poder Judicial a un Consejo Superior elegido en el ámbito parlamentario a prorrata de las influencias partidistas. A la vieja intuición popular que reflejaba el adagio «un clavo saca a otro clavo» esto es, que el gobierno de los jueces debería ser reservado a los propios jueces se le opuso con éxito la leyenda de que ese gobierno, ese control, tendría que ser ejercido desde la representación parlamentaria por ser esta la única directamente legitimada por la voluntad popular. Este libro va desmontando minuciosamente ese argumento que ha acabado por asfixiar a una Justicia independiente y, de hecho, nonnata, ante la pasividad cómplice hay que insistir en ello de influyentes sectores de la propia magistratura alineados silenciosamente con los diversos partidos. Sorprenderá al lector la amplitud y la intensidad de la opinión jurídica vertida sobre el gran problema, y que en este libro atento sorprenderá al menos a los lectores legos. Cómo es posible, en efecto, que ante tanta insistencia de los peritos, el Poder y la propia sociedad! hayan permanecido impasibles? La respuesta es simple, a mi entender: porque mantener a la Justicia secuestrada en un marco legal no sólo 20

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