Un breve recorrido del sistema internacional regional del sudeste asiático antes y después del contacto con Occidente y de la globalización


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1 Un breve recorrido del sistema internacional regional del sudeste asiático antes y después del contacto con Occidente y de la globalización A brief overview of the regional international system of South-East Asia before and after contact with the West and globalization 9 3 Wei-Chiao Ying * Resumen Este trabajo explora aspectos de la incorporación del sudeste asiático al sistema westfaliano de relaciones internacionales y el impacto del actual proceso de globalización en la región. Para hacerlo se reflexiona brevemente sobre las características del sistema tributario chino predominante en Asia Oriental antes del contacto con Occidente y sobre la forma en que se fue desintegrando de manera progresiva en favor del sistema europeo de relaciones internacionales, proceso que configura la idea de la occidentalización de los estados sínicos** del sudeste asiático. No obstante esos cambios, se considera que el ascenso actual de China como potencia regional con proyección mundial invita a repensar la naturaleza misma de los sistemas internacionales, su dinámica y su evolución histórica como antecedente fundamental para el proceso de construcción del orden mundial del siglo XXI. Palabras clave: Globalización, Asia, China, sistema westfaliano, sistema tributario, sistemas históricos internacionales, relaciones internacionales. Abstract This article explores different aspects of the process of assimilation of the South East Asian region to the Westphalian model of international relations and the impact of the current process of globalization in the region. It reflects briefly on the characteristics of the Chinese tributary system, predominant in East Asia before contact with the West, and on how this system gradually vanished in favor of the European system of international * Licenciada en Administración de Empresas Turísticas por la Universidad de Fudan en Shanghái. Actualmente estudia el Diplomado en Estudios Mexicanos en el Centro de Enseñanza para Extranjeros de la UNAM y realiza estudios de posgrado en el Programa de Ciencias Sociales y Humanidades del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, campus Monterrey. Correo electrónico: ** Se refiere a los procesos derivados de la realidad de China. En este sentido deben entenderse términos como estados sínicos, sinificación, sinificados, sino-céntricos y comunidad sínica, utilizados en este artículo (n. de la e.).

2 9 4 Wei-Chiao Ying relations, a process that conforms the notion of westernization of the Sinic States. Key words: Globalization, China, Westphalian system, tributary sistem, international historical sistems, Asia. Introducción Este trabajo tiene como propósito reflexionar sobre la génesis y dinámica de los sistemas internacionales históricos en general y sobre la configuración y expansión del sistema westfaliano, 1 en particular a partir del proceso moderno de globalización. Se observa la forma en que el sudeste asiático fue incorporado de manera impositiva al sistema westfaliano de relaciones internacionales a partir de mediados del siglo XIX, propiciando un esquema de occidentalización progresiva de las culturas locales, trastocando sus principios y costumbres tradicionales y sustituyéndolos con valores de la cultura occidental para integrar lo que llamamos el sistema internacional contemporáneo. Los sistemas internacionales, sin embargo, tienen estructuras dinámicas y se encuentran en constante devenir. A principios del siglo XXI, el orden internacional se está rediseñando; el sudeste asiático, en general, y China, en particular, experimenta una asombrosa recuperación como actor central del sistema internacional, en gran medida gracias a su capacidad de adaptación y asimilación de las reglas de juego del sistema westfaliano de naciones, ahora empleado en su propio provecho. Partiendo de una perspectiva sistémica 2 para el análisis de la realidad internacional, se examina el proceso de configuración y transformación de la realidad internacional a partir del debilitamiento del esquema eurocéntrico impuesto por el modelo westfaliano de las relaciones internacionales y explora el advenimiento de un nuevo orden internacional con China como potencia regional en la región Asia-Pacífico. A diferencia del esquema estatocéntrico tradicional, que concibe al escenario internacional como un mosaico de entidades políticas unitarias y separadas entre sí, que interactúan sobre la base de sus propios intereses, el enfoque sistémico concibe al escenario internacional como una unidad estructural en la que los actores están vinculados, de una u otra manera, a todos los demás y las acciones de cada uno de ellos repercuten necesariamente en la totalidad del conjunto. Del mismo modo, el enfoque sistémico asume que la totalidad de los actores internacionales tienen características en común, debido a su naturaleza como sistemas 1 Se denomina orden westfaliano al conjunto de reglas y principios que definen al sistema internacional contemporáneo, compuesto por Estados nacionales y supuestamente establecido a partir de la firma de los Tratados de Westfalia en 1648, al término de la Guerra de los 30 años en Europa. 2 Véase David Sarquís, Relaciones internacionales: un enfoque sistémico, Miguel Ángel Porrúa, México, 2005.

3 Un breve recorrido del sistema internacional regional del sudeste asiático antes y después sociales pero, al mismo tiempo, poseen su propia especificidad. Su comportamiento es resultado de una interacción dialéctica derivada de sus propiedades sistémicas generales, condicionadas por la especificidad de su propio contexto. De este modo, cada sistema internacional genera su propia estructura a partir del modelo específico de interacción entre sus partes (hostilidad, indiferencia, agresión, cooperación) y está permanentemente sujeto a cambios. Una de las características principales en todo sistema internacional histórico está definida por su tendencia a homogeneizarse. Es en este contexto que el estudio de la globalización cobra vital importancia. A lo largo de este trabajo vamos a explorar el alcance y significado de este proceso clave para la construcción de sistemas internacionales a la vez que intentaremos un recorrido histórico de la configuración del sistema internacional moderno. Empezaremos por tratar de definir el concepto de globalización con base en las distintas aportaciones que se han hecho para su estudio. Pasaremos después al análisis de la evolución histórica del proceso con un breve recorrido por la era premoderna, durante la cual floreció el esquema tributario chino en la región del sudeste asiático, donde predominó hasta la época de la imposición occidental. Asimismo, examinaremos de manera breve las causas del declive de este sistema en favor de la concepción westfaliana de las relaciones internacionales. Una de las consecuencias más importantes de este proceso de occidentalización para la región del sudeste asiático fue el surgimiento de Japón como potencia regional, gracias al cual se configuró un Imperio japonés que, en gran medida, fue causa de la guerra en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial y del establecimiento en China del comunismo estilo soviético liderado por Mao Zedong una vez que los japoneses fueron derrotados por Estados Unidos. Hasta el final de la era Mao (1976) China persistió en su intento por consolidar el modelo comunista, lo cual impidió en buena medida la fragmentación total del país pero, al mismo tiempo, se convirtió en un obstáculo enorme para su desarrollo económico. Al morir el líder, sus sucesores cobraron consciencia de la importancia de reformar el modelo económico (sin perder el control político del país) y, gracias a ello, inició una etapa de recuperación que, luego de algunas décadas, ha colocado al país en el plano de las grandes potencias de la región y le ha permitido participar de manera más activa en la reconfiguración del orden internacional contemporáneo. Qué es la globalización? La globalización es uno de los procesos de mayor interés para la comunidad contemporánea de los internacionalistas. Mucho se ha debatido sobre su origen y su significado, pero sobre todo sobre sus efectos para la configuración del sistema

4 9 6 Wei-Chiao Ying internacional contemporáneo. Ciertamente, como fenómeno internacional, la globalización se presta para muy diferentes lecturas y, en consecuencia, es difícil alcanzar un consenso generalizado sobre su naturaleza y alcance. Algunos autores, como Joaquín Estefanía, 3 sugieren que la globalización es, en esencia, un proceso económico con un perfil predominantemente financiero en el mundo contemporáneo, que en algunas ocasiones afecta al resto de la estructura social en diferentes maneras y en diversos grados. Thomas Friedman, 4 por su parte, concibe a la globalización como una nueva etapa de las relaciones internacionales generada después de la Guerra Fría, basada en el desarrollo del capitalismo de libre mercado, auspiciado sobre todo por la revolución tecnológica, de manera notable en el área de la informática, lo cual incide poco a poco en todas las áreas del quehacer social. Otros, desde una postura que recuerda premisas del viejo discurso del marxismo, como James Petras y Henry Veltmeyer 5 o Ulrich Beck, 6 la consideran como una transformación socioeconómica, con dos posibles vertientes principales: la primera significaría un proceso reestructurador diseñado para incrementar los modos de producción capitalista; es decir, para hacerlos más eficientes (lo cual, sin duda, ha afectado a todas luces la relación capital-trabajo en obvio detrimento para las clases trabajadoras a nivel mundial). La segunda vertiente identifica a la globalización como un proyecto de la clase imperialista, a través del capitalismo mundial, tendiente a reducir fronteras nacionales para el paso del capital a su mínima expresión, facilitando inversiones y comercio (aunque no el tránsito de los trabajadores) en el espacio ampliado del mercado mundial. En el caso extremo de este enfoque está la postura que tuvo el finado presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para quien: La globalización se montó falsamente, como un edificio, sobre el dogma del neoliberalismo. La globalización no es otra cosa que el intento de la mundialización del dogma neoliberal; la falsa idea de que se acabó el camino, del fin de la historia; la idea de que, con la caída del Muro de Berlín, con la caída de la Unión Soviética se acabó la historia y aquí venció el capitalismo neoliberal. Ése es el dogma. Una especie de religión fundamentalista. 7 3 Véase Joaquín Estefanía, qué es la globalización? La primera revolución del siglo XXI, Santillana, Madrid, Véase Thomas Friedman, The World is Flat: A Brief History of the 21 st Century, Picador, Nueva York, Véase James Petras y Henry Veltmeyer, La globalización desenmascarada. El imperialismo en el siglo XXI, col. América Latina y el Nuevo Orden Mundial, Miguel Ángel Porrúa, México, Véase Ulrick Beck, Qué es la globalización?: falacias del globalismo, respuestas a la globalización, Paidós, Barcelona, Véase Hugo Chávez, Globalización: la enfermedad del nuevo milenio (entrevista) en Foreign Affairs en español, vol.1, núm. 3, México, otoño-invierno 2001.

5 Un breve recorrido del sistema internacional regional del sudeste asiático antes y después Para todos ellos, los autores de filiación izquierdista, sin importar cuál de estas posturas se adopte, la globalización ha contribuido de manera notable al deterioro de las economías del Tercer Mundo y de las estructuras estatales sobre las que se sostenía el principio clásico de la soberanía nacional (ahora visiblemente deteriorado) y ha fomentado el crecimiento exponencial del capital de las grandes potencias. En otras palabras, como fenómeno internacional, la globalización, desde este punto de vista, sólo reproduce las condiciones naturales del capitalismo clásico, sobre todo la explotación de los trabajadores, el consumismo y la búsqueda desenfrenada de la ganancia, pero ahora en escala planetaria, generando al mismo tiempo un creciente debilitamiento de las estructuras básicas del Estado nacional tradicional. Hay quienes también enfatizan los aspectos culturales de la globalización y detallan la forma en que la expansión del capitalismo ha creado una cultura-mundo dominante extendida por todos los rincones de nuestro planeta. Es el caso de Lipovetsky y Juvin, para quienes La cultura-mundo designa el momento en que el capitalismo se ha extendido por todo el mundo, en que el mercado se ha planetarizado, en que todas las naciones han tomado el camino de las privatizaciones y las desreglamentaciones económico-financieras. 8 Desde esta perspectiva, se contemplan los efectos que la idea del libre mercado ha jugado en la configuración de una cultura universal del consumo (incluso, del consumismo) que está teniendo efectos devastadores para el medio ambiente de nuestro planeta, además de que tiende a exacerbar la brecha que divide a los ricos de los pobres, tanto a nivel interno de cada país, como entre países. En este sentido, la crítica más fuerte contra la globalización se basa en la creciente desigualdad que propicia en la cuestión de la distribución de la riqueza y la justicia social. Según Lipovetsky y Juvin: lo que debía liberar a la sociedad de sus antiguas trabas, ha creado una economía que escapa en buena parte al control de las personas, una economía ingobernable y caótica en la que los márgenes de maniobra del Estado son cada vez más estrechos, sometido como está, a los apremios de la competencia internacional. 9 La globalización, como es posible apreciar, puede analizarse desde diferentes perspectivas, todas ellas con algún grado de validez pero, de alguna manera, tiene como rasgo en común la idea de una acrecentada interrelación e integración de los Estados y las naciones en un orden mundial modificado (respecto al del periodo de la Guerra Fría) a través de medios económicos y cambios políticos, con profundos impactos culturales, por medio de los recursos de la tecnología y políticas de 8 Véase Gilles Lipovetsky y Hervé Juvin, El Occidente globalizado: un debate sobre la cultura planetaria, Anagrama, Barcelona, 2011, p Ibidem, p. 26.

6 9 8 Wei-Chiao Ying dominación. En este sentido, la realidad internacional actual se concibe, en gran medida, como una función del proceso de globalización a escala planetaria. Bajo esta óptica, la teoría contemporánea de las relaciones internacionales sugiere la idea de que la globalización es, en realidad, un proceso de promoción de los valores de una cultura eurocéntrica que se extiende implacable por el resto del mundo desde hace más de medio milenio y, con ello, refuerza la noción de que el sistema internacional, en sí, es una creación de Occidente, donde se han forjado sus principios operativos y definido sus valores. Pero además refuerza la idea de que la globalización es algo inédito por completo en la historia universal, por lo que ningún antecedente histórico de largo alcance (anterior al mundo moderno) puede en realidad iluminar el camino de su comprensión. En consecuencia, lo que ninguna de las posturas anteriores sobre el fenómeno de la globalización incluye es una visión que contemple un horizonte histórico de largo plazo; en todos los casos, se describe como un suceso moderno, vinculado al desarrollo del capitalismo y promovido por lo que genéricamente se denomina cultura occidental, apoyada en revoluciones tecnológicas en áreas cruciales como el manejo de información, el transporte o la generación de energía para el desarrollo. No es coincidencia que la mayor parte de los análisis sobre la globalización centren su atención en la especificidad de este fenómeno tal como lo hemos vivido, sobre todo a partir del término de la Guerra Fría y que, como resultado, pensando que nunca antes hubo revoluciones tecnológicas de la magnitud de la actual ni desplazamientos culturales, políticos, económicos y sociales que alcanzaran a la totalidad del planeta, afirmen que nunca antes hubo algo parecido en la historia, lo que hace que; una de las características en mayor medida destacadas del momento actual sea precisamente el convencimiento, cada vez más generalizado de que el recurso a la historia ya no ilumina nuestro presente, ha dejado de funcionar como fuente de recursos para entenderlo mejor y, en la misma medida, para orientar nuestra trayectoria futura. 10 A partir de estas consideraciones, puede añadirse que, en efecto, la globalización del mundo contemporáneo también ha sido, sin duda, un proceso gradual de occidentalización que afecta a todos los continentes del planeta desde hace varios siglos y que se ha venido acelerando a todas luces a partir del fin de la Guerra Fría, lo que enfatiza de nueva cuenta su carácter eminentemente moderno. El fenómeno es muy intenso y cada vez más absorbente, y con base en él se han echado los cimientos para la construcción del sistema internacional contemporáneo y del orden que lo rige; un orden bajo el cual se ha operado un proceso gradual de homogeneización de la cultura mundial, no sin oposición y firme resistencia, a veces menos exitosa que otras, 10 Véase Manuel Cruz, Adiós historia, adiós: el abandono del pasado en el mundo actual, Fondo de Cultura Económica, México, 2014, pp

7 Un breve recorrido del sistema internacional regional del sudeste asiático antes y después por parte de aquellos que desean preservar sus propias culturas y tradiciones. A pesar de ese efecto homogeneizador que tiene la globalización occidentalizante, hoy en día, tras la fachada de las grandes metrópolis del mundo, que parecen semejantes por sus rascacielos, sus sistemas de transporte público o de manejo de la publicidad y hasta por la popularidad de las cadenas de comida rápida, las características propias de cada región todavía pueden apreciarse con claridad en cada localidad del mundo globalizado y pueden, de hecho, convertirse en motivos de fricción o desencuentro con las potencias dominantes en este proceso, en la medida en que, al cobrar conciencia de los efectos negativos de la occidentalización forzada de sus economías y culturas nacionales, diversos actores estatales nacionales (o grupos dentro de ellos) intentan reafirmar sus valores tradicionales y recuperar lo que muchos sienten y experimentan como pérdida de identidad propia. 11 En este sentido, la globalización del mundo contemporáneo no es, en forma alguna, un proceso mecánico de emparejamiento sin cuestionamientos que unifica criterios y nulifica diversidades por todo el planeta. Es cierto que hay una expansión visible de principios y valores occidentales en diversas áreas del mundo y la ha habido desde hace varios siglos, pero ésta se ha venido dando de manera gradual, con frecuencia en forma impositiva y dolorosa, afectando a las diversas gentes y culturas del mundo. La monocultura es peligrosa; por ella se pierde la diversidad que es fundamental para combinar y evolucionar hacia un mejor camino desde el punto de vista socio-evolucionario. No obstante, aún en los casos más dramáticos, cada una de las culturas afectadas ha agregado, de alguna forma, sus propias peculiaridades, para gestar más bien una hibridación de la cultura universal que es característica del mundo actual. En este sentido, puede afirmarse que, en efecto, el sistema internacional actual es la síntesis de muy diversas aportaciones procedentes de varios rincones del planeta y representa no sólo la idea eurocéntrica del mundo, expresada en el orden internacional actual, sino que recoge el legado de varios sistemas internacionales regionales que le precedieron, de ahí la importancia de reconsiderar el estudio de la globalización desde una perspectiva de mayor alcance histórico, lo cual nos permitirá comprender mejor el significado y alcance del proceso de globalización contemporáneo para la configuración del sistema internacional y del orden que impera en él. Desde este punto de vista es imprescindible el rescate de una visión histórica de largo alcance tanto en el tiempo como en el espacio sobre el proceso de globalización como mecanismo definitorio en la construcción de sistemas históricos internacionales. 11 Esta situación reviste singular importancia debido a que, con mucha frecuencia, los movimientos fundamentalistas del escenario internacional contemporáneo se nutren precisamente de este tipo de reacciones en contra de la occidentalización impositiva.

8 100 Wei-Chiao Ying En el contexto de este trabajo manejamos la idea de globalización como un proceso de fusión gradual entre grupos humanos que, a través de distintos mecanismos políticos, económicos, culturales o militares, entre otros, llevan a la integración de entidades humano- sociales que acaban por englobarlos a todos ellos, no siempre de forma voluntaria, en un proyecto político-económico y cultural de mayor envergadura, en función del papel hegemónico que algunos de esos grupos desempeñan. En el caso del sistema internacional moderno, la homogeneización sistémica ha sido producto de la cultura occidental, por eso se habla de occidentalización. Sin embargo, históricamente ha habido otros sistemas internacionales bajo diferentes influencias hegemónicas (como el caso del sistema tributario chino) y en la actualidad, cuando se está reconfigurando el orden internacional, hay nuevas influencias homogeneizantes y nuevas disputas por el control hegemónico del sistema. De ahí la importancia de revisar el proceso de configuración de sistemas internacionales históricos en general y del sistema contemporáneo en particular. La globalización en la era premoderna Acostumbrados al enfoque clásico de corte eurocéntrico en la teoría de relaciones internacionales, 12 no nos es fácil entender o aceptar siquiera la idea de sistemas internacionales previos al actual, mucho menos, en consecuencia, la idea de procesos de globalización distintos del moderno proceso globalizador. Desde la perspectiva más ortodoxa, no había naciones antes de mediados del siglo XVII, y cuando éstas surgieron, lo hicieron en Europa Occidental; por lo tanto, no podría haber sistemas internacionales antes de esta fecha y de ese lugar ni procesos de globalización que los caracterizaran. La idea de sistemas internacionales históricos parece haberse desarrollado con mayor consistencia en la llamada escuela inglesa, 13 a la que Timothy Dunne 12 La idea de un enfoque eurocéntrico refiere la promoción de valores que se consideran característicos de la cultura occidental, como la democracia, el libre mercado, el equilibrio de poder, la soberanía, etc., todos los cuales juegan un papel central en la configuración del sistema internacional contemporáneo, dándole su especificidad. No obstante, es conveniente puntualizar que, en sus orígenes, la mayor influencia para el desarrollo de una disciplina de las relaciones internacionales vino de Estados Unidos, por lo que ésta llegó incluso a considerarse una ciencia americana. Para efectos de este análisis, Estados Unidos forma parte de la cultura occidental. Véase Stanley Hoffmann, An American Social Science: International Relations en Daedalus, vol. 106, núm. 3, MIT Press, Cambridge, verano 1977, pp , disponible en /Hoffman.pdf 13 Tim Dunne identifica como principales representantes de esta escuela a Charles Manning, Herbert

9 Un breve recorrido del sistema internacional regional del sudeste asiático antes y después define como un grupo de académicos, básicamente radicados en el Reino Unido, quienes comparten una disposición ontológica común y critican la clase de método científico que promueven los positivistas. 14 Entre las principales contribuciones de esta escuela, Dunne destaca el intento por clarificar conceptos capaces de revelar patrones de regularidad en la historia mundial. En términos metodológicos, nos dice este autor, más que definir conceptos operativos para la formulación de hipótesis comprobables, como en las escuelas de corte positivista, la escuela inglesa se centra en la búsqueda de propiedades características que permitan identificar las fronteras entre órdenes internacionales históricos y normativos distintos. 15 Su enfoque es, pues, sustancialmente histórico y en él puede rastrearse la idea de sociedades internacionales previas a las modernas. Éstas estarían integradas por personas procedentes de comunidades políticas independientes y, con frecuencia, de distintos orígenes étnicos. En México, David Sarquís 16 maneja la idea de sistemas históricos internacionales como conglomerados de actores internacionales que, a través de su interacción, generan órdenes internacionales que caracterizan a diversos bloques históricos. Desde su punto de vista, la historia universal puede ser contemplada como un flujo recurrente de gestación, desarrollo y fenecimiento de sistemas internacionales, todos los cuales arrancan de una fase inicial de muy incipiente organización (son más bien anárquicos), pero tienden a moverse de manera progresiva hacia niveles de mayor integración (cada uno, por supuesto, de conformidad con sus propias circunstancias). En este contexto, globalización sería el proceso histórico y social a través del cual un sistema internacional se va integrando mediante la institucionalización progresiva de las relaciones entre sus miembros. 17 La globalización es, en consecuencia, una constante de la evolución histórica de los sistemas internacionales, pero obviamente se manifiesta de manera distinta según las circunstancias propias y específicas de cada sistema, por lo que nunca se repite de manera mecánica en todos los casos. En el ámbito asiático Nayan Chanda, 18 de la India, sin hacer uso directo de la noción de sistema internacional, nos da una vívida idea de la intensidad de la interacción entre distintos grupos de personas por todo el continente, tanto a través de la Butterfield, Hedley Bull, Adam Watson, Robert Jackson, Andrew Linklater, Barry Buzan, Richard Little y Hidemi Suganami, entre otros. 14 Véase Tim Dunne, The English School en Christian Reus-Smit y Duncan Snidal (eds.), The Oxford Handbook of International Relations, Oxford University Press, Nueva York, 2008, p Ibidem, p Véase David Sarquís, La dimensión histórica en el estudio de las relaciones internacionales: el proceso de reconstrucción de sistemas históricos internacionales, Grial, México, Ibidem, p Véase Nayan Chanda, Bound Together: How Traders, Preachers, Adventures and Warriors Shaped Globalization, Yale University Press, New Heaven, 2007.

10 102 Wei-Chiao Ying exploración, el comercio, la guerra o el adoctrinamiento religioso, desde la más remota antigüedad. Chanda no sugiere que estas actividades hayan dado paso a la creación de ningún tipo de estructura en especial que condicionen formas de organización política o económica entre esas gentes: él no es un teórico de la política internacional. Pero sí nos presenta serios elementos de reflexión para lo que él mismo define como un tipo de actividad constante en la historia que explicaría el proceso actual de globalización (y por ende, la estructura del sistema internacional contemporáneo). En su obra Bound Together 19 el autor nos habla de un extendido proceso de poblamiento del planeta por la especie humana que arrancó en África Oriental hace varios miles de años y que implica un tipo de destino común para todas las personas, tanto en lo biológico como en lo social, a pesar de las evidentes diferencias que nos separan a unos de otros. Ese destino común ha sido forjado por nuestra especie a través de los viajes de exploración, la guerra, el comercio y la religión, todos los cuales contribuyen al intercambio de ideas y prácticas sobre cuya base los seres humanos realizan sus procesos de organización social. Chanda tampoco hace el tipo de periodización histórica que nos permitiría demarcar bloques históricos concretos o sistemas históricos en la historia; más bien sugiere una especie de continuidad en la experiencia humana a través de esos cuatro factores mencionados que vinculan a la humanidad en un proceso globalizante de dimensiones históricas en el largo plazo. Ver a la historia como un flujo continuo de acontecimientos que arranca en el proceso de poblamiento del planeta que empezó con la emigración desde África Oriental y viene directamente hasta nuestros días, como hace Chanda, o como una sucesión discontinua de bloques que se van gestando al paso del tiempo sin vinculación causal directa, es algo que requiere de una reflexión teórica como la que sugiere Manuel Cruz, 20 para quien la periodización en la historia es el resultado de la labor humana y de la percepción que los hombres tienen sobre el cambio en la historia; esto no aparece en la obra de Chanda, lo que de ninguna manera invalida su esfuerzo, ya que ambas interpretaciones ofrecen profundas aportaciones al estudio de la historia y son igualmente válidas. Como señala Sarquís: [el enfoque sistémico] permite abordar el estudio de la historia de manera simultánea, desde la doble perspectiva del cambio y la continuidad, al considerar a la fenomenología internacional como parte de un continuum histórico desglosable en fases. 21 La contribución de Chanda es muy importante porque, aun en ausencia de una 19 Idem. 20 Véase Manuel Cruz, op. cit., pp Véase David Sarquís, La dimensión histórica en el estudio de las relaciones internacionales: el proceso de reconstrucción de sistemas históricos internacionales, op. cit., p. 53.

11 Un breve recorrido del sistema internacional regional del sudeste asiático antes y después elaboración teórica explícita sobre la naturaleza de las relaciones internacionales, nos proporciona evidencia práctica muy específica para poder vislumbrar (y de ahí inferir) la existencia de formas de relación internacional en ese sentido laxo que sugiere Sarquís, 22 desde una época muy temprana en la historia de la humanidad. Su reflexión es importante porque evidencia la manera en que distintas culturas mantienen intercambios constantes que influyen en su propio desarrollo. En el continente asiático no hubo naciones ni sistemas internacionales del estilo europeo hasta una época muy reciente, pero como demuestra Chanda de manera fehaciente, hubo en la práctica el mismo tipo de actividad que los europeos llaman internacional y que, sin lugar a dudas ofrece importantes antecedentes para una comprensión integral del sistema internacional contemporáneo: Los indios y los árabes se complementaron mutuamente con sus habilidades y su riqueza y en este proceso crearon el embrión de un mundo globalizado ( ) El tipo de relaciones que se desarrollaron y crecieron conectando asentamientos humanos en la región separada por el golfo pérsico y el mar arábigo eventualmente involucraron a Europa y al sudeste de Asia, creando las bases del mundo interconectado e interdependiente que conocemos hoy en día. 23 La experiencia internacional en el sudeste asiático Tal como sugiere Chanda, los orígenes de lo que actualmente llamamos civilización están en el continente asiático. En este sentido, los primeros sistemas internacionales en el sentido más flexible del término (como entidades sociopolíticas conformadas por grupos humanos autónomos en términos políticos) se formaron allá. El comercio, la guerra, el desarrollo de las primeras ciudades, las grandes religiones, todo ello aparece en primer momento en esa parte del mundo, tanto en regiones del extremo oriental (civilización china) como en el occidental, región que los europeos bautizaron como Medio Oriente (con las ciudades-estado mesopotámicas) como en la porción central del continente (civilización india) aun cuando, desde la perspectiva occidental, haya todavía una enorme laguna en el conocimiento de esos primeros desarrollos y de la influencia que tuvieron para el surgimiento posterior de una civilización europea que es, en comparación, muy tardía. Los europeos experimentaron de manera más cercana la influencia de la civilización en Mesopotamia, seguramente por cuestiones de cercanía geográfica. Con 22 Ibidem, pp Véase Nayan Chanda, The early globalizers en India & Global Affairs, octubre-diciembre 2008, p. 58, De IN_FOCUS, Ancient Ties/Flashback Base de datos.

12 104 Wei-Chiao Ying dificultad podría explicarse el surgimiento de la civilización griega, por ejemplo, sin referencia al contacto que tuvo con los grandes desarrollos civilizadores mesopotámicos, incluyendo la influencia del poderoso imperio persa, que trató de conquistarlos cinco siglos antes de Cristo. Las relaciones con las civilizaciones india y china fueron más esporádicas y en realidad gran parte de su influencia en Europa llegó a través de los árabes, una vez que éstos construyeron un poderoso imperio musulmán, siete siglos después de Cristo y, de hecho, rescataron gran parte de la civilización grecorromana que se había perdido con la caída del Imperio Romano en Occidente debido en buena medida a las invasiones germánicas. Aunque hay datos sobre el contacto de los europeos con Asia del Este desde la época del Imperio Romano, a través de la famosa ruta de la seda, las enormes distancias geográficas impidieron un flujo más intenso entre ambos extremos del mundo. Aparte de la amenaza militar que los asiáticos representaron para Europa en distintos momentos (los hunos, los turcos, los mongoles) el imaginario popular sobre Asia en Europa y viceversa se nutría más bien de una abigarrada mezcla de fantasía y realidad, como muestran, por ejemplo, los relatos de Marco Polo. Los modelos teóricos europeos sobre organización política y social siempre han tenido dificultades para describir y asimilar la realidad asiática; el mismo Marx incorporó la idea de un modo de producción asiático de manera un tanto forzada para acomodar a su esquema de evolución histórica basado en leyes del desarrollo económico. 24 En la perspectiva europea, Asia del Este se mantuvo distante de los asuntos occidentales prácticamente hasta la época en que estalló la primera Guerra del Opio entre chinos e ingleses en 1839, 25 lo que abrió la puerta del dragón dormido a los 24 La idea de modo de producción es central para el pensamiento marxista. Se refiere a la forma de organización de las fuerzas productivas de la sociedad para resolver sus necesidades materiales. En función de ella, Marx describe cuatro grandes fases en el desarrollo de la humanidad: el periodo de la comunidad primitiva, el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo. El modelo de organización de las sociedades asiáticas, sin embargo, no se adaptaba con facilidad a este nítido esquema. Marx nunca profundizó a detalle en él, pero lo describió de manera genérica: Se trata de un modelo de esclavitud general, donde el pueblo es explotado por el Estado o por la clase burocrática, poseedores de la propiedad de los medios de producción. Para Marx se trataba de un fenómeno localizado en Oriente, a caballo entre el modelo de explotación esclavista y feudal, que nace como una desarticulación del Comunismo Primitivo, englobándolo, por tanto, dentro de los modos post-tribales. Paesicus, El modo de producción asiático en Lecturas marxistas, 4 de diciembre de 2010, disponible en lecturasmarxistas.blogspot.com/2010/12/el-modo-de-produccion-asiatico.html 25 Eso no significa, en forma alguna, que estos pueblos hayan estado ausentes de la historia universal o que su contribución a la misma carezca de relevancia. Muchas de las aportaciones chinas a Occidente, como la brújula, el papel, la pólvora y una larga lista de otras cosas, por ejemplo,

13 Un breve recorrido del sistema internacional regional del sudeste asiático antes y después occidentales con sólo dos guerras regionales: 26 la invasión china a Vietnam ( ) y la invasión japonesa a Corea ( ). En contraposición, Inglaterra se peleó con Francia por lo menos 40 veces entre 1300 y 1850; además, hasta la actualmente pacífica Suecia participó en 32 guerras regionales durante ese mismo periodo, 27 con un espíritu tan belicoso como el de cualquier otro país europeo. Por supuesto que, como ya hemos dicho, habían existido los contactos comerciales por todo el continente asiático desde la época del Imperio Romano, pero la distancia real entre Asia del Este y Europa Occidental había evitado contactos más significativos hasta finales de la primera mitad del siglo XIX. Sin embargo, puede destacarse que, a diferencia del sistema internacional creado por los europeos modernos, desde mediados del siglo XIV la región del sudeste asiático había vivido por lo menos cinco siglos de estabilidad bajo el sistema imperial tributario de los chinos. Curiosamente, a partir del momento de la imposición británica en China, y en gran medida debido a la interferencia europea, la zona se ha visto afectada por una gran cantidad de conflictos, tanto entre actores regionales como entre éstos y las potencias occidentales. En este sentido, puede decirse que la colonización europea contribuyó también, por lo menos en parte, a imponer las ideas políticas de Europa respecto de la lucha por el poder, la soberanía, la igualdad jurídica entre los Estados, etc. lo cual dio paso a la justificación de una política internacional matizada por estas ideas en la región; una región en la que, prácticamente desde el establecimiento de la dinastía Ming 28 a finales del siglo XIV hasta principios del siglo XIX, el sistema tributario establecido por los chinos funcionó bastante bien en Asia del Este, logrando un equilibrio regional moderado, sin importar la alternancia de las dinastías imperiales. contribuyeron de manera muy significativa al advenimiento de la modernidad en Europa y son producto de una civilización milenaria que posee su propia dimensión internacional. 26 Véase David C. Kang, East Asia Before the West, Colombia University Press, Nueva York, 2010, p Ibidem, p Después de aproximadamente un siglo y medio en que los mongoles gobernaron al país, Zhu Yuanzhang los derrotó después de más de una década de lucha y se convirtió en el nuevo emperador en En esa época, Muchos chinos se instalaron en el sureste de Asia y se dedicaron al comercio, cada vez más próspero. Mejoró la administración gubernamental y, aparte de problemas como la piratería y los ataques mongoles, China disfrutó de un siglo de florecimiento. A partir de 1517, los portugueses y otros europeos empezaron a llegar a la costa para comerciar, principalmente en Cantón (Guangzhou). Véase Marianela Heli, La Dinastía Ming Dinastías en China Historia Porcelana Cronología en Historia y biografías, 4 de noviembre de 2014, disponible en historiaybiografias.com/dinastia_china7/

14 106 Wei-Chiao Ying El sistema tributario chino China se constituyó en el centro de esa hegemonía, controlando de alguna manera a Corea, Siam, Vietnam, Nepal, Birmania y Japón como Estados vasallos. Aun cuando Japón pretendió en un momento dado cambiar ese orden internacional 29 regido por el emperador, al tratar de invadir Corea durante la Guerra de Imjin 30 ( ), pronto se dio cuenta de que no podía lograrlo debido a la intervención del emperador Ming en apoyo a los coreanos. En su oportunidad, incluso Japón respetó la hegemonía china y aceptó su primacía en la jerarquía de poder regional, que también era reconocido por todos los otros Estados sínicos. Botton explica de manera sucinta el modelo internacional del sudeste asiático en los siguientes términos: Las relaciones de los chinos con sus vecinos iniciaron lo que se conoce como el sistema tributario que persistiría en China durante muchos siglos y establecería el modelo de relaciones internacionales chino. ( ) Es difícil explicar con claridad el sistema tributario, ya que pertenece a un ámbito muy diferente del de los usos y costumbres occidentales y sólo de manera artificial puede aislársele del marco total de las instituciones confucianas. El sistema tributario es una extensión universal de la estructura social confuciana en la cual las cinco relaciones básicas son: de soberano a súbdito, de padre a hijo, de marido a mujer, de hermano mayor a hermano menor y de amigo a amigo. El vocabulario tributario recuerda muchas veces estas relaciones y explica la forma en que funcionaba lo que en Occidente se llamó la familia confuciana de naciones En este caso seguimos la propuesta de Sarquís, para quien la idea de orden internacional refiere una fórmula de organización o principio rector que necesariamente influye en el comportamiento de los actores internacionales y define patrones de regularidad en el devenir de un sistema internacional. Véase David Sarquís, El orden internacional como objeto de estudio en las relaciones internacionales en Zidane Zeraoui (coord.), Política internacional contemporánea, Trillas, México, 2000, p Este conflicto armado es conocido por varios nombres, entre ellos: invasión de Hideyoshi a Corea, Guerra de los siete años, Guerra Renchen para defender a la Nación o Guerra Imjin. Aunque generalmente se las considera como dos invasiones aisladas (1592 y 1597), en realidad hubo presencia japonesa durante el lapso entre esas dos invasiones masivas, por lo que algunos historiadores consideran el conflicto como una sola guerra. Este acontecimiento fue el primero en Asia en involucrar ejércitos con un número elevado de soldados portando armas modernas y representó un severo daño para Corea. Este país sufrió la pérdida del 66% de sus tierras cultivables y la extracción de artesanos y académicos que fueron llevados en contra de su voluntad a Japón, mermando el desarrollo de la ciencia en aquel país. Otra pérdida importante tuvo lugar en el aspecto histórico y cultural, ya que muchos registros fueron quemados junto con varios palacios imperiales en Seúl. China vio mermadas sus finanzas y, como consecuencia, la dinastía Ming quedó significativamente debilitada. Esto facilitaría el ascenso al poder de la dinastía Qing. Véase Boromir, Historia universal Invasión samurái de Corea en Foros Perú, 25 de febrero de 2013, disponible en 31 Véase Alain de Botton, Status Anxiety, Vintage International, Nueva York, 2008, pp

15 Un breve recorrido del sistema internacional regional del sudeste asiático antes y después Una de las obras que con más detalle nos describe el surgimiento, la composición y el funcionamiento del sistema tributario chino es la escrita por David Kang, East Asia Before the West: Five Centuries of Trade and Tribute. 32 Es un extenso y cuidadoso estudio que estuvo en elaboración por una década según declara el propio autor y en él se explica cómo funcionaron en el ambiente del sudeste asiático lo que los europeos llamaron en su propio ambiente relaciones internacionales. En este sentido, la obra constituye un claro y excelente ejemplo de lo que Sarquís llama sistema histórico internacional. El sistema chino es, por supuesto, diferente al europeo; en él no hay naciones, pero hay comunidades políticamente organizadas que tienen un nivel de autonomía propio. Tampoco existe la ficción de la igualdad jurídica entre los miembros del sistema (que no eran Estados en el sentido occidental): el sistema es decididamente jerárquico y todos aceptan la autoridad hegemónica que ejerce el emperador chino y que da a la región una estabilidad política notable, en comparación con el belicoso sistema westfaliano de los europeos. China era, claramente, la potencia militar, cultural y económica en el sistema, pero entre sus metas no figuraba ninguna forma de expansionismo que afectara a los estados vecinos ya establecidos. Ya para el siglo XIV, estos estados sinificados habían desarrollado un conjunto de reglas e instituciones internacionales conocidos como el sistema tributario con China como poder hegemónico y operando bajo el supuesto básico de la desigualdad, lo cual generó una bien definida jerarquía y una paz duradera. Los estados sinificados más pequeños de la región copiaban las prácticas de los chinos y, en diferentes grados, aceptaban el carácter central de China. Las relaciones económicas, diplomáticas y culturales entre todos los estados de la región fueron tanto intensivas como extensivas. 33 Por supuesto que la idea de un sistema tributario no ha estado exenta de críticas. El propio Kang explica que, para algunos, no es en el fondo sino una versión estilizada de una forma práctica de realismo político; otros lo ven como un esquema funcional por medio del cual se garantizaba un comercio más activo en esa parte del mundo. Pero quizá la crítica más significativa viene de quienes sostienen que en realidad no se pueden transportar las categorías y conceptos con los que se define al sistema internacional westfaliano a ninguna otra época ni latitud geográfica porque se distorsiona la visión de esas otras realidades a las que se intentan aplicar dichos conceptos. La crítica tiene, sin duda, algo de validez. Como ha dicho Sarquís, 34 no hay que perder de vista jamás la especificidad de cada sistema y de cada época, pero tampoco hay que perder de vista los puntos de conexión y similitud que existen entre todos 32 Véase David C. Kang, op. cit. 33 Ibidem, p Véase David Sarquís, Relaciones internacionales: un enfoque sistémico, op. cit.

16 108 Wei-Chiao Ying estos fenómenos relacionados con la interacción entre entidades políticamente autónomas, que es el rasgo definitorio del fenómeno internacional. Kang reconoce estas críticas y trata de responderlas de manera convincente en su obra. Según él, por ejemplo, el Estado es algo diferente al poder militar o la riqueza económica, ya que es una estructura que rige los destinos de una comunidad política integrada, pero al mismo tiempo implica un reconocimiento otorgado por otras unidades políticas. Éste no siempre es otorgado de manera ágil por el resto de la comunidad internacional. Para Kang, 35 los ejemplos contemporáneos de Estados con dificultades de reconocimiento serían Taiwán y Corea del Norte: ambas unidades cuentan con requisitos materiales básicos para obtener el status como Estados nacionales. Son obviamente estables y tienen gobiernos centralizados definidos por el territorio; manejan sus propios sistemas políticos, económicos y sociales; controlan sus fronteras e interactúan con otros países sobre una base regular. Sin duda, ambos, Taiwán y Corea del Norte, son más poderosos que muchos de los Estados reconocidos por la comunidad internacional, por ejemplo Sudán o Etiopía. Sin embargo, ni Taiwán ni Corea del Norte existen como una nación-estado a los ojos del resto del sistema internacional y ambos evalúan el reconocimiento diplomático como una de sus metas más centrales y duraderas. 36 En el caso del Imperio chino, hasta mediados del siglo XIX, éste disfrutó de un amplio reconocimiento como potencia hegemónica de la región del sudeste asiático gracias al consentimiento de sus vecinos y no necesariamente por la práctica de la fuerza militar ni económica (si bien es cierto que los críticos del sistema tributario dicen que el formalismo oriental sólo matiza la realidad imponente de la fuerza política). Según Kang, cuando los enviados de los reinos vecinos se inclinaban ante el emperador chino, estaban dando reconocimiento de la superioridad cultual del monarca, no de su autoridad política sobre sus Estados. La jerarquía se definía como una clasificación en términos de su semejanza cultural con China. Tal como nos señalan Pomeranz y Topik, tanto la concepción del sistema como su funcionamiento estaban más influidos por cuestiones de cultura, política y de status que por preocupaciones respecto a formas de maximizar las ganancias: 35 Véase David C. Kang, op. cit., p Refiero los ejemplos que cita el autor tal como aparecen en su obra. Sin embargo, parece ser que hay un error de apreciación importante en la percepción que tiene Kang de Corea del Norte en su condición de Estado y de miembro de la comunidad internacional, ya que su caso es a todas luces distinto al de Taiwán. Este último no forma parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sólo es reconocido como Estado independiente por un puñado de países, mientras que Corea del Norte, aunque no tiene relaciones diplomáticas con muchos países, por lo menos sí es miembro de dicha organización y de diversas instituciones internacionales. Quizá un ejemplo más adecuado para efectos del señalamiento que hace Kang sería el de los kurdos, que bien podrían configurar un Estado nacional, pero que no han recibido apoyo internacional para hacerlo.

17 Un breve recorrido del sistema internacional regional del sudeste asiático antes y después Aquellos que eran gobernados directamente por el emperador y los funcionarios que él contrataba y despedía integraban el círculo interno de la humanidad (civilización), pagaban impuestos obligatorios, aunque también podían ofrecer tributo voluntario. Aquellos que vivían bajo el régimen de jefes locales o reyes parcialmente asimilados y seguían por lo menos algunas costumbres o leyes propias, constituían un segundo círculo: sus representantes traían tributo con frecuencia y también se alentaba el comercio privado de prácticamente cualquier artículo con ellos (los mercaderes que acompañaban a las misiones tributarias podían traer sus mercancías y venderlas en Beijing; incluso los obsequios del propio emperador eran rápidamente reciclados. Un círculo más externo de gobernantes menos asimilados llevaba tributo con menor frecuencia, recibía menos regalos a cambio y tenía más restricciones para sus comerciantes. El círculo más lejano del centro era el de los bárbaros que ni siquiera reconocía al sistema sino-céntrico y estaba totalmente excluido del sistema de tributos. 37 Por ejemplo, Corea y Vietnam no eran más poderosos que Japón, pero fueron clasificados más alto en la jerarquía regional en virtud de sus relaciones con China y su adopción más profunda de las ideas chinas. Corea, en particular, fue reconocido como un modelo tributario y ocupó el lugar más alto en la jerarquía del sistema. Una de las evidencias más convincentes era la práctica total de la escritura china en Corea hasta A la fecha, todos los ciudadanos coreanos escriben sus nombres en caracteres chinos. La mejor evidencia de los Estados vasallos que consideraban a China y el confucionismo como legítimos era su adopción voluntaria de las instituciones y de las ideas chinas en varios terrenos de la práctica social y de las ideas de Confucio sobre la moral y la responsabilidad ciudadana. El tema principal del confucionismo es el gran respeto hacia los mayores y a los ancestros. Un ejemplo fue la difusión del catolicismo en China: en 1742, Roma prohibió rendir culto a ancestros en China y era tan complicado seguir con el evangelio en toda la región bajo esta orden, que por fin El Vaticano levantó la prohibición en En realidad, había perdido la mejor oportunidad de la evangelización cuando la población asiática sufría inmensamente por cuestiones de la guerra que asoló a la región durante la década de los años treinta del siglo pasado. Declive del sistema tributario y occidentalización De acuerdo con la explicación que nos ofrece Kang, fue la Guerra del Opio ( ) la que quebrantó las bases del sistema tributario chino y rompió la estructura de su orden internacional. Ello provocó un movimiento reformista ( ) en la 37 Véase Kenneth Pomeranz y Steven Topik, The World That Trade Created, M. E. Sharpe, Nueva York, 2013, pp

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