*Forma parte de la exposición. Busicom LE-120A* Sharp EL-8*


Save this PDF as:
 WORD  PNG  TXT  JPG

Tamaño: px
Comenzar la demostración a partir de la página:

Download "*Forma parte de la exposición. Busicom LE-120A* Sharp EL-8*"

Transcripción

1 La primera calculadora electrónica de escritorio data de octubre de 1961 fabricada en UK (ANITA Mk VII) con circuitos de válvulas de vacío. Posteriormente aparecerán otras con circuitos a base de transistores discretos (IME84*, Canon 130*, 1964), que a pesar de solo realizar las cuatro operaciones básicas (+, -, x, /) pesaban 18 kg o más, ocupaban un volumen considerable y tenían un coste comprendido entre los y los 2.000$ de la época. No será hasta , en que ya se dispone de los primeros Circuitos Integrados (CI) a gran escala (LSI), cuando se produce la reducción de tamaño, apareciendo las primeras calculadoras portátiles, en el sentido que pueden ser transportadas y tienen alimentación autónoma con baterías recargables desde la red (Sanyo ICC-82D*, mayo de 1970, SHARP Micro Compet QT-8B*, junio 1970) o sostenidas con una mano (Canon Pocketronic*, octubre 1970, sin pantalla, con cinta impresora, que comercializa un diseño piloto, Cal-Tech, conducido por Texas Instruments, en 1967). La primera calculadora de bolsillo, siempre y cuando el bolsillo sea enorme, Sharp EL-8*, se anunciará en noviembre del mismo año, publicitada como la calculadora mas pequeña del mundo, por el nada desdeñable precio de 325$ de la época (2.040$ de hoy en día). La primera calculadora que, por su espesor, realmente cabría en un bolsillo de camisa será la Busicom LE-120A "HANDY-LE", febrero 1971 (395$), que también será la primera con pantalla LED gracias a incorporar toda la electrónica en un solo CI fabricado por Mostek. Sharp EL-8* Busicom LE-120A*

2 En enero de 1972 arrasará en el mercado técnico la primera calculadora científica, HP-35*, con un precio de 395$ (2.170$ en 2017). Este acontecimiento dará inicio a una vertiginosa carrera por el aumento de prestaciones de las calculadoras científicas, y de reducción de costes y de tamaño de todo tipo de ellas, que durará una década, con enormes desarrollos y cambios. La primera calculadora de venta al gran público cuyo precio cayó por debajo de los 100$, fue la Casio Mini CM-601* (agosto de 1972) que para ahorrar costes y prolongar la vida de las baterías tenía una pantalla de solo 6 dígitos. Destinada inicialmente al mercado doméstico japonés, se llegaron a vender en tres años 6 millones de unidades en todo el mundo. SHARP llevó ese ahorro al extremo, en marzo de 1973, con su modelo EL-120* de solo tres dígitos. La carrera por la miniaturización tuvo un hito final al alcanzarse el objetivo no declarado, pero implícito, de fabricar la primera calculadora del tamaño y espesor (0,8 mm) de una tarjeta de crédito, presentada en noviembre de 1983, Casio SL-800*. Esta etapa puede considerarse el Período Cámbrico de los medios electrónicos de cálculo. Todavía no existía una arquitectura consolidada de cómo debería ser y operar una calculadora, y de forma análoga a la naturaleza en sus primeros estadios evolutivos, el sector experimentó con numerosas tipologías (formas, alojamientos de baterías, teclados, interruptores ) y constantes evoluciones (visualización, circuitos, baterías...), algunas estrambóticas. Como en el Cámbrico se produjeron numerosas eclosiones bizarras y masivas extinciones.

3 Olivetti Divisumma 24 Las calculadoras mecánicas o electromecánicas que con limitaciones de prestaciones y velocidad eran la única herramienta de cálculo automático disponible hasta mediados de los años 60, se dejaron de vender de la noche a la mañana, a principios de los 70, al divulgarse las calculadoras electrónicas, haciendo desaparecer a las empresas, cuyos nombres hoy nadie recuerda (Marchant, Friden, Brunsviga, Ohder, Minerva, Thales, Monroe, Triumphator, Curta, Facit, Busicom...). Durante un siglo las habían desarrollado, perfeccionado y distribuido, pero salvo Olivetti y Olympia, ninguna sobrevivió, incapaces de adaptarse al radical cambio tecnológico tan diferente de la manufactura de piezas mecánicas. Facit Nt Asimismo, la regla de cálculo, herramienta centenaria para el cómputo de funciones trigonométricas y logarítmicas, usadas por la ciencia e ingeniería, se abandonó completamente entre 1972 y Al calor de una gran demanda insatisfecha, dispuesta a pagar altos precios y generadora de enormes beneficios, se creó un nuevo mercado que atrajo a numerosas empresas del sector electrónico y originó el nacimiento de otras muchas. A finales de los 70 habían producido calculadoras más de 800 fabricantes, (entre ellos al menos cuatro españoles) con miles de modelos. Todos ellos hacían uso de los mismos circuitos integrados (CI), suministrados por apenas un puñado de fabricantes, que no daban abasto para poder entregar a tiempo los pedidos, lo que incentivó la implantación de nuevas plantas de fabricación de CI y el rápido desarrollo de esta tecnología. Pero tan fulgurantemente como emergieron, la mayor parte de empresas fabricantes desaparecieron al poco tiempo, enterradas por una segunda extinción masiva. Esta vez la causa fue, por un lado, la vertiginosa caída de unos precios inicialmente muy altos, provocada por la entrada de innumerables agentes atraídos por el floreciente y rentable mercado, y, por otro lado, la imposibilidad de amortizar las enormes inversiones en sus fábricas debido a la constante aparición de nuev0s modelos, con circuitos integrados mas potentes y baratos, en plazos menores a 12 meses, que dejaban obsoletas todas las existencias anteriores sin posibilidad de venta. En esta auténtica burbuja o Guerra de las Calculadoras sólo sobrevivirán unas pocas, entre las que encontramos las cuatro grandes que aún conocemos hoy en día: Texas Instruments (TI), Hewlett Packard (HP), Casio y Sharp, seguidas a distancia por Canon, Toshiba, Citizen (todas ellas, salvo las dos primeras, de matriz japonesa). Bowmar 901B* (sep 1971) Vanguard X800* (Esp 1972) Laurita (Esp 1979) TI-2500 (1972)

4 Cuando el primer humano pisó la Luna (1969) aún NO existían calculadoras electrónicas portátiles, ni siquiera básicas. En la primera temporada de Start-Treck (1966) menos aún. Aquí vemos a Mr. Spock computando complejas trayectorias en el hiperespacio para la nave Enterprise con una modesta Regla de Cálculo Circular*. Las más avanzadas calculadoras para el público eran entonces las electromecánicas, como la Friden STW-10 (que aparece en películas como Hidden Figures y El Apartamento), capaces de hacer una división automática en sólo 10 ó 15 segundos. A mediados de los años 60 los escasos y costosos circuitos integrados (CI) que permitían embeber primero cientos, luego miles (y actualmente cientos de millones) de transistores y componentes electrónicos en un reducido espacio de pocos mm2, se destinaban en su totalidad a la carrera militar/espacial. El primer artículo que llegó al público, y durante un tiempo el único, incorporando CI con integración a gran escala (LSI) fueron las calculadoras de bolsillo, dando luz a la microelectrónica de consumo. Las calculadoras a mediados de los años 70 consumían el 95% de todos los CI fabricados en el mundo. Primeros circuitos integrados Busicom 141 PF Su producción en masa y las rápidas innovaciones que estimularon su amplia demanda, permitieron acumular experiencia y allanaron el paso a la creación de microprocesadores destinados a los ordenadores personales. De hecho, la arquitectura de los modernos ordenadores, con un microprocesador (CPU) en un solo chip y memorias RAM y ROM conectadas con él, tiene su origen en el diseño de la calculadora BUSICOM 141 PF en 1970, que usó el primer chipset de la historia, el 4004, cuyo diseño fue encargado a una empresa que era por aquel entonces una incipiente fabricante de memoria RAM: INTEL. El siguiente paso, la revolución de las redes de comunicaciones telemáticas y de los dispositivos móviles (incluyendo los Smart-phones), no hubiera sido posible sin esta popularización del CI, en escalas de miniaturización creciente y divulgación generalizada. TI pilas Casio Pocket LC, la primera calculadora con pantalla LCD La carrera por la reducción de tamaño y el aumento de la autonomía de las calculadoras fue una constante desde su aparición y ambos aspectos estuvieron íntimamente ligados al consumo de los CI y las pantallas de visualización. Las primeras calculadoras portátiles, como la Canon Pocketronic*, pesaban entre 1 y 1,5 kg e incorporaban numerosas baterías (13 en en el caso de Pocketronic) que debían ser recargadas frecuentemente, implicando además un volumen y peso adicional considerable, que aún así sólo permitía de una autonomía de apenas 3 horas, después de una recarga de 16 horas!!! Descarga de gas (color naranja) Tubo Nixie o Panaplex Light Emitter Diode, LED (color rojo) Fluorescente, VDF (color verde o azul) Reflective Liquid Cristal Display LCD (dígitos color dorado o claro sobre fondo oscuro Liquid Cristal Display (Dígitos oscuros sobre fondo amarillo o gris, como hoy los conocemos)

5 A principios de los años 80 las calculadoras se habían convertido en un objeto de consumo masivo y de bajo coste. Para mantenerse en un mercado hipersaturado y con feroz competencia, los principales fabricantes desarrollaron diversas estrategias. HP creo un segmento de incondicionales seguidores (lo que hoy serían los geeks ) en el campo de las calculadoras científicas para profesionales, dispuestos a pagar importantes sumas por su productos, dotados de un halo de calidad y una lógica de introducción de datos -RPN- para entendidos que hoy parece extraña, pero que en los 70 y 80 era símbolo de distinción hasta que a principios de los años 90, este filón desapareció y HP se convirtió en un fabricante más, compitiendo en precio con el resto. TI, inventor de la calculadora de bolsillo con su proyecto Cal-Tech de 1967 sobrevivió con las calculadoras científicas baratas, hasta principios de los 90 en que renació liderando la entrada masiva de calculadoras gráficas en las escuelas de EEUU. : SHARP y CASIO, mantuvieron un intenso pulso, que dura hasta hoy. Crearon el concepto de calculadoraminiordenador programable en BASIC, de gran éxito. Produjeron además máquinas pequeñas y atractivas que, al margen de calcular, desempeñaran alguna otra función adicional, de lo más variopinto, y a veces bizarra. Esto les dotaba de una ventaja multifunción y aspecto cool, en un claro antecedente de los múltiples usos prácticos (y emblemáticos) que hoy desempeñan los smart phones. Por ejemplo se pueden ver en la exposición calculadoras que son además: ábaco, bolígrafo, mechero, traductor, podómetro, grabadora cassette, radio, agenda, reloj, linterna, calendario, chequera, calculador de biorritmos, de recetas de cocina, etc. Otras veces se les dió apariencias originales, con diseños que camuflaban su función hasta el punto de no dejar siquiera adivinar que eran calculadoras.

Sitemap